La noche esta fresca, el cielo estrellado y nublado sin rastro de la Luna. Perfecta ocasión para caminar acompañada.
Ha pasado un mes desde que la tormenta "Andrés" pasó por mi vida y se fue. No se si de verdad se marchó o anda oculto.
Alberto cambió turno de modo que podía estar más tiempo con el. Me sentía sumamente culpable por estar preguntándome internamente si Andrés volvería, después de unos cuantos días comprendí que aquello no podía seguir así. Puse todo mo empeño y en dos semanas Andrés pasaba menos por mi mente y podía disfrutar los buenos momentos con Alberto.
Me meto a la cama y me tapo pretendo dormir temprano.
Entre sueños y sueños aparece Alberto acariciando mi rostro y después una neblina tan espesa que termina convirtiéndolo en Andrés. No es una pesadilla del todo pero me abruma tanto que despierto. Suspiro. Tomó mi celular que esta en un buró al lado de mi cama y veo que son algo más de las dos de la madrugada. Resoplo mientras me paso una mano por la frente. Tengo que olvidar algo que no se como recordar. Justo cuando pretendo dejar el celular en el buró sin ruido alguno la pantalla se ilumina. Es Alberto.
-¿Si?- digo con una voz entrecortada.
-Lo siento no quería despertarte, sólo quería dejarte una llamada perdida.
-No pasa nada, estaba despierta y comprobé la hora- digo recostandome en la cabecera de la cama.
-¿Oye tienes algo? Hace dos o tres días que te noto pensativa y hoy me dijiste que dormirias temprano- me dice con cierto tono de preocupación.
-No tengo nada cariño, no te preocupes- quiero cambiar de tema- y como vas con el trabajo.
-Cansado no hemos terminado aún- bosteza y yo sonrió.
-Bien amor, te dejo quiero seguir durmiendo cuídate ¿si?
-Si amor me cuidaré descansa y sueña eternamente conmigo.
-Lo haré.
Un beso de despedida y una pulsación para finalizar la llamada.
Sin mucho éxito trató de dormir. Decidida a que Alberto es el presente y Andrés es una parte del pasado.
lunes, 24 de agosto de 2015
lunes, 10 de agosto de 2015
Despierto con un horrible dolor en mi cuello, no he dormido en buena postura y con el frío de la lluvia han causado el dolor. Anoche antes de dormir doble bien la chamarra de Andrés y la escondí, no quiero que nadie se entere de que el me ha traído a casa, les daría un no se que.
¿Porque?
Bueno porque Andrés es Andrés. Un chico con toda pinta de ser malo, un engreído, descarado y pícaro. Alguien muy guapo pero con quien definitivamente no saldrias ni en esta ni en otras vidas.
Uffff... me levanto y con movimientos circulares trató de desaparecer el dolor. Tomó mi teléfono y veo con son las 8:40, supongo que nadie se ha molestado en despertarme y todos se han ido ya. Bostezo y decido bajar a prepararme el desayuno. En diez minutos tengo picada dos manzanas y una rebanada de melón. Hace tiempo que no como mucho y no es que sea para adelgazar o algo, es que simplemente no tengo un apetito tan voraz. Tengo mucha pereza de ir al comedor así que me quedo en la cocina. Como despacio, sin una sola preocupación aparente. Entonces tocan el timbre.
-¿quien es?- digo nada más al llegar a la puerta.
-Busco a una señorita que el día de ayer se quedo con mi chamarra- apunta irónico. No abro, subo a mi habitación y sacó de su escondite a la chamarra, bajo sin prisa y abro la puerta, Andrés mira hacia otro lado pero en cuanto me ve de reojo voltea esbozando una sonrisa- Hola- me dice de una forma que me hace recordar a Chris Pine en el diario de la princesa cuando el y la princesa pasan una velada juntos y despiertan abrazados.
-Hola, perdona pero ayer intente que volvieras y ni te diste cuenta que te hacía señas, parecía loca mientras te ibas.
Hace ese gesto característico de el, pone su lengua entre la encia y el labio interior, después ríe.
-Lo siento cielo, pero es bueno que la hayas conservado y no la quemaras, ahora que tengo que devolverla...- dice mientras río y asimilo la situación... no se si se me nota que la cara se me cae... ¿se va? Pero... no... no creo- Tranquila, los cambios y despidos sólo serán a policías, no a los paramédicos- dice guiñando un ojo.
-Vaya... yo... lo siento... no pensé que ... te fueras tan rápido- pero no ha sido nada rápido ya casi se cumple un año de conocerlo.
-Bueno nena a mi también me da pena, a pesar de no conocer a nadie hice buenos amigos y me gustó estar acá, volveré de visita y espero que corra con suerte...- dice sonriendo.
-¿con suerte de que?
-Con suerte de ver tu carita- dice mientras se acerca a mi- No es seguro que yo me vaya, pero hay muchas posibilidades, en fin. Gracias por la chamarra.
-De nada- digo confusa, el se acerca para despedirse con un beso en la mejilla y comienza a marcharse, es increíble lo que me ha afectado la noticia de su "posible" cambio, si hace 7 meses hubiese estado en esta situación me sentiría contenta por no verlo más, pero las cosas han cambiado. Estoy a punto de cerrar la puerta cuando una bota se cuela impidiendo el cierre de esta. Abro y sin ningún momento de duda Andrés toma mi rostro y me besa. Se aparta y sonríe al ver mi confusión.
-Ya, ya se- alza las manos en señal de paz- tengo novio y lo quiero y tu eres un dolor de cabeza- dice tratando de hacer una voz femenina, luego rie- por si no nos volvemos a ver, recuerda este beso y si quieres presumelo- sin duda es altanero- tu también eres un dolor de cabeza- me revuelve el pelo y esta vez si si va, esta vez si cierro la puerta.
Será una pena si se va, conociendolo es muy distinto aunque se chulería sale a flote y no lo digo porque empiece a enamorarme de el, es que simplemente se ha ganado un poco de respeto de mi parte.
¿Porque?
Bueno porque Andrés es Andrés. Un chico con toda pinta de ser malo, un engreído, descarado y pícaro. Alguien muy guapo pero con quien definitivamente no saldrias ni en esta ni en otras vidas.
Uffff... me levanto y con movimientos circulares trató de desaparecer el dolor. Tomó mi teléfono y veo con son las 8:40, supongo que nadie se ha molestado en despertarme y todos se han ido ya. Bostezo y decido bajar a prepararme el desayuno. En diez minutos tengo picada dos manzanas y una rebanada de melón. Hace tiempo que no como mucho y no es que sea para adelgazar o algo, es que simplemente no tengo un apetito tan voraz. Tengo mucha pereza de ir al comedor así que me quedo en la cocina. Como despacio, sin una sola preocupación aparente. Entonces tocan el timbre.
-¿quien es?- digo nada más al llegar a la puerta.
-Busco a una señorita que el día de ayer se quedo con mi chamarra- apunta irónico. No abro, subo a mi habitación y sacó de su escondite a la chamarra, bajo sin prisa y abro la puerta, Andrés mira hacia otro lado pero en cuanto me ve de reojo voltea esbozando una sonrisa- Hola- me dice de una forma que me hace recordar a Chris Pine en el diario de la princesa cuando el y la princesa pasan una velada juntos y despiertan abrazados.
-Hola, perdona pero ayer intente que volvieras y ni te diste cuenta que te hacía señas, parecía loca mientras te ibas.
Hace ese gesto característico de el, pone su lengua entre la encia y el labio interior, después ríe.
-Lo siento cielo, pero es bueno que la hayas conservado y no la quemaras, ahora que tengo que devolverla...- dice mientras río y asimilo la situación... no se si se me nota que la cara se me cae... ¿se va? Pero... no... no creo- Tranquila, los cambios y despidos sólo serán a policías, no a los paramédicos- dice guiñando un ojo.
-Vaya... yo... lo siento... no pensé que ... te fueras tan rápido- pero no ha sido nada rápido ya casi se cumple un año de conocerlo.
-Bueno nena a mi también me da pena, a pesar de no conocer a nadie hice buenos amigos y me gustó estar acá, volveré de visita y espero que corra con suerte...- dice sonriendo.
-¿con suerte de que?
-Con suerte de ver tu carita- dice mientras se acerca a mi- No es seguro que yo me vaya, pero hay muchas posibilidades, en fin. Gracias por la chamarra.
-De nada- digo confusa, el se acerca para despedirse con un beso en la mejilla y comienza a marcharse, es increíble lo que me ha afectado la noticia de su "posible" cambio, si hace 7 meses hubiese estado en esta situación me sentiría contenta por no verlo más, pero las cosas han cambiado. Estoy a punto de cerrar la puerta cuando una bota se cuela impidiendo el cierre de esta. Abro y sin ningún momento de duda Andrés toma mi rostro y me besa. Se aparta y sonríe al ver mi confusión.
-Ya, ya se- alza las manos en señal de paz- tengo novio y lo quiero y tu eres un dolor de cabeza- dice tratando de hacer una voz femenina, luego rie- por si no nos volvemos a ver, recuerda este beso y si quieres presumelo- sin duda es altanero- tu también eres un dolor de cabeza- me revuelve el pelo y esta vez si si va, esta vez si cierro la puerta.
Será una pena si se va, conociendolo es muy distinto aunque se chulería sale a flote y no lo digo porque empiece a enamorarme de el, es que simplemente se ha ganado un poco de respeto de mi parte.
lunes, 3 de agosto de 2015
Estaba tan harta, cansada y confundida por todo. No he visto desde hace una semana a Alberto y mucho menos a Andrés. Camino sin un rumbo fijo por más de un kilómetro. De ratos corro o troto, tal vez el ejercicio me despeje un poco. Cuando llegó al deportivo comienzo a caminar sobre la pista de atletismo. No tengo ni idea de cuantas vueltas doy y sólo paro hasta que me siento agotada. Me siento en el pasto verde y respiro. Quisiera tomar agua pero no he traído nada de dinero. Escucho un trueno. ¡Diablos! Comenzará a llover dentro de poco, muchas de las personas comienzan a recoger sus cosas y a cambiarse a toda prisa para irse a su casa. Con desgana me levanto. Este día no va bien, sin dinero y sin una sudadera con la que taparse. Tendré que caminar y para cuando halla llegado a casa estaré muy empapada. Justo al salir del deportivo la lluvia llega. Demasido dura y fría, tanto así que cuando terminó de cruzar la avenida estoy más que empapada. Me quitó el agua de mi cara y me dispongo a correr hasta la otra esquina. Cuando llegó ahí ya se ha formado un gran charco de agua tanto en la avenida como en la calle que conecta con esta. Decido saltar para pisar lo menos posible en el charco, pero justo antes un auto con demasiada velocidad hace salpicar el agua y me moja más la espalda. Cruzó finalmente y el auto que me ha mojado se ha detenido, justo cuando pasó Andrés me dice:
-Perdóname, supongo que después del ejercicio querías refrescarte.
Pero no le hago caso. Sigo derecho sin mirarlo. No se rinde conduce despacio casi a mi ritmo.
-Oye sube o terminarás resfriada-sonríe descaradamente.
-No pienso subir... mil veces enferma que compartiendo auto- le espetó.
-Bueno la otra vez compartiste auto conmigo- Dice entre risas- ¿subes? Mira que si no busco a otra chica a la salvar- Dice con voz fingidamente apenada.
-Haz lo que quieras, por mi casate.
Es entonces cuando el agua golpea con más fuerza. Jamás llegaré a casa así, me enfada esto pero sin pararme ni un segundo subo a la patrulla.
-Espera... espera- Dice poniendo su chaqueta sobre mis hombros, esta vez no me rehusó necesito un poco de calor- ay nena- aparta los mechones mojados de mi rostro- vamos te dejo en casa.
Y conduce lento. No se si por la lluvia o por querer desesperarme. No me mira sólo se centra en el camino. Decido ponerme bien su chaqueta metiendo mis brazos en las mangas. El sonríe ante eso. El trayecto normal de quince minutos se vuelve de cuarenta y cinco. Se detiene en la entrada de mi casa.
-Gracias- digo muy despacito.
-Cuando gustes nena- acaricia mi mejilla y en un impulso salgo del auto no sin antes escuchar como ríe. Saco las llaves del bolso de mi pantalón y abro la casa. Aún sigue ahí y justo cuando empiezo a cerrar la puerta, arranca. Me percató que su chaqueta del uniforme la traigo puesta y abro la puerta pero el ya de ha ido. Intento que me vea haciendo señas con los brazos, pero nada. El sigue. Finalmente entró a casa y subo a mi habitación. Me siento en el borde de la cama y sin querer huelo su chaqueta. Buen perfume. Un perfume con un recuerdo amargo y una culpabilidad nada dulce.
-Perdóname, supongo que después del ejercicio querías refrescarte.
Pero no le hago caso. Sigo derecho sin mirarlo. No se rinde conduce despacio casi a mi ritmo.
-Oye sube o terminarás resfriada-sonríe descaradamente.
-No pienso subir... mil veces enferma que compartiendo auto- le espetó.
-Bueno la otra vez compartiste auto conmigo- Dice entre risas- ¿subes? Mira que si no busco a otra chica a la salvar- Dice con voz fingidamente apenada.
-Haz lo que quieras, por mi casate.
Es entonces cuando el agua golpea con más fuerza. Jamás llegaré a casa así, me enfada esto pero sin pararme ni un segundo subo a la patrulla.
-Espera... espera- Dice poniendo su chaqueta sobre mis hombros, esta vez no me rehusó necesito un poco de calor- ay nena- aparta los mechones mojados de mi rostro- vamos te dejo en casa.
Y conduce lento. No se si por la lluvia o por querer desesperarme. No me mira sólo se centra en el camino. Decido ponerme bien su chaqueta metiendo mis brazos en las mangas. El sonríe ante eso. El trayecto normal de quince minutos se vuelve de cuarenta y cinco. Se detiene en la entrada de mi casa.
-Gracias- digo muy despacito.
-Cuando gustes nena- acaricia mi mejilla y en un impulso salgo del auto no sin antes escuchar como ríe. Saco las llaves del bolso de mi pantalón y abro la casa. Aún sigue ahí y justo cuando empiezo a cerrar la puerta, arranca. Me percató que su chaqueta del uniforme la traigo puesta y abro la puerta pero el ya de ha ido. Intento que me vea haciendo señas con los brazos, pero nada. El sigue. Finalmente entró a casa y subo a mi habitación. Me siento en el borde de la cama y sin querer huelo su chaqueta. Buen perfume. Un perfume con un recuerdo amargo y una culpabilidad nada dulce.
viernes, 31 de julio de 2015
Estoy echa un desastre. Desde ayer no paro de estar ausente, doy vueltas al maldito beso. ¿¡Como es posible que ayer Andrés me haya besado!? Es algo imperdonable, se mire por donde se mire.
Tomó mi café que esta bastante frío. Hace un rato todos se han ido. Mis padres a trabajar y mis hermanos a lo último del curso. Yo estoy "disfrutando" de unas vacaciones.
Me inquieta demasiado no tener noticias de Alberto, no se si Martha ya le haya dicho lo que vio o esta esperando a que la agonía se alargue.
Estoy por desesperarme cuando tocan la puerta de mi casa.
-¿quién?- pregunto con desgana.
-Soy yo amor ¿me abres?
Las piernas me tiemblan al igual que mis labios, no se si abrir o inventar una estúpida excusa. Estoy pasandola mal. Muy mal.
Finalmente decido abrir.
-¡No te quiero volver a ver!- le gritó entrecortadamente, no puedo permitir que me vea llorar. Si ya lo odiaba ahora tengo muchísimas más razones para odiarlo. Pero no se rinde ante mi grito desconsolado lleno de rabia. Toma mi rostro entre sus manos y me empuja hacia atrás con el fin de entrar, cierra la puerta sin perder de vista mis ojos.
-No sabes lo que extrañaba escuchar tu melodiosa voz, nena- dice sarcasticamente. Evitó mirarlo a los ojos- extrañaba verte y probar tus labios- dice ya más cerca de mi. No puedo evitarlo, sin otro remedio aparente le doy una bofetada.
-Te equivocas- le digo poniéndome chula y engreída- te equivocas siendo cabron conmigo. Estas siendo cabron con la chica equivocada. Mira si en algún lugar alguna chica de cabeza hueca se perdió y desvivio por ti, no pienses que todas somos iguales ¿vale? Me importa demasiado Alberto como para dejarlo por ti, es más lo quiero, cosa que dudo sentir por ti, no se como te atreviste a besarme, pero si el fin de eso es que el y yo terminemos definitivamente no lo lograrás ¿me escuchas?.
Debido a que la piel de Andrés es un poco Blanca se le ha puesto rojo la mejilla derecha donde le puse la bofetada. El pone sus manos en la cintura y me mira de arriba a abajo, hace una mueca poniendo la lengua entre la parte interior del labio inferior y la encia del lado izquierdo. Se detiene fijamente en mis ojos y suelta una risa pícara, se da media vuelta pero no para marcharse, decide sentarse en un Banco viejo de madera. Apoya sus codos en sus rodillas y se frota la cara.
-Veo que la perspectiva que tienes de mi es que soy un cabron ¿no?- asiento con la cabeza cruzandome de brazos- bien, pues Alberto quien dice quererte se ha portado más cabron que yo y lo quieres, sencillamente no entiendo porque no te deberías enamorar de mi.
-Es fácil, sencillo. Si con Alberto he sufrido imagínate lo que pasaría contigo, tu eres un ojo alegre... eres una persona que me desespera...
-¿Y temes enamorarte de mi?
-No- respondo rotunda- no quiero complicar mi vida. Eso es todo.
Andrés se acaricia la barba de unos días y suspira.
-No me vale tu respuesta. Las cosas pasan por algo...
-Exacto... pasan por algo, pero tú las provocas.
-A veces no esta mal darle una ayudadita al destino, pero en fin- dice poniéndose de pie. Acercándose a mi. Lo tengo frente a mi-perdón, si es lo que quieres escuchar, perdón, pero no pienso darte la razón, esa relación no va a ninguna parte, los dos no se necesitan ni se aman. Es una pena.
Toma mis manos y sin que me lo espere me abraza pero no deja libres mis brazos. A pesar de que el sea delgado y no me lleve ni 10 cm de estatura no puedo moverme.
-Sueltame, dejame-digo tratando de forcejear con tal de librarme.
-Soy el amor de tu vida, nena y no sabes como me molesta eso- dice aparentando verdad. Sonríe como quien hubiera confesado una travesura tierna y me besa. No forzado, no engreído un beso dulce que no dura ni 10 segundos. Cuando se separa de mi mantiene esa sonrisa. Si esa sonrisa hubiese sido su carta de presentación tal vez no lo odiaria, pensaría que es otra persona, alguien del que me enamoraria perdidamente. Alguien dulce que no me costaría decir por mi orgullo lo guapísimo que es. Pero el Es un chulo. Un idiota, alguien a quien no puedo ni quiero besar. Simplemente el Es una estúpida apuesta que se pierde. Un dolor de cabeza. Alguien a quien odio y no puedo querer.
-Te equivocas- le digo poniéndome chula y engreída- te equivocas siendo cabron conmigo. Estas siendo cabron con la chica equivocada. Mira si en algún lugar alguna chica de cabeza hueca se perdió y desvivio por ti, no pienses que todas somos iguales ¿vale? Me importa demasiado Alberto como para dejarlo por ti, es más lo quiero, cosa que dudo sentir por ti, no se como te atreviste a besarme, pero si el fin de eso es que el y yo terminemos definitivamente no lo lograrás ¿me escuchas?.
Debido a que la piel de Andrés es un poco Blanca se le ha puesto rojo la mejilla derecha donde le puse la bofetada. El pone sus manos en la cintura y me mira de arriba a abajo, hace una mueca poniendo la lengua entre la parte interior del labio inferior y la encia del lado izquierdo. Se detiene fijamente en mis ojos y suelta una risa pícara, se da media vuelta pero no para marcharse, decide sentarse en un Banco viejo de madera. Apoya sus codos en sus rodillas y se frota la cara.
-Veo que la perspectiva que tienes de mi es que soy un cabron ¿no?- asiento con la cabeza cruzandome de brazos- bien, pues Alberto quien dice quererte se ha portado más cabron que yo y lo quieres, sencillamente no entiendo porque no te deberías enamorar de mi.
-Es fácil, sencillo. Si con Alberto he sufrido imagínate lo que pasaría contigo, tu eres un ojo alegre... eres una persona que me desespera...
-¿Y temes enamorarte de mi?
-No- respondo rotunda- no quiero complicar mi vida. Eso es todo.
Andrés se acaricia la barba de unos días y suspira.
-No me vale tu respuesta. Las cosas pasan por algo...
-Exacto... pasan por algo, pero tú las provocas.
-A veces no esta mal darle una ayudadita al destino, pero en fin- dice poniéndose de pie. Acercándose a mi. Lo tengo frente a mi-perdón, si es lo que quieres escuchar, perdón, pero no pienso darte la razón, esa relación no va a ninguna parte, los dos no se necesitan ni se aman. Es una pena.
Toma mis manos y sin que me lo espere me abraza pero no deja libres mis brazos. A pesar de que el sea delgado y no me lleve ni 10 cm de estatura no puedo moverme.
-Sueltame, dejame-digo tratando de forcejear con tal de librarme.
-Soy el amor de tu vida, nena y no sabes como me molesta eso- dice aparentando verdad. Sonríe como quien hubiera confesado una travesura tierna y me besa. No forzado, no engreído un beso dulce que no dura ni 10 segundos. Cuando se separa de mi mantiene esa sonrisa. Si esa sonrisa hubiese sido su carta de presentación tal vez no lo odiaria, pensaría que es otra persona, alguien del que me enamoraria perdidamente. Alguien dulce que no me costaría decir por mi orgullo lo guapísimo que es. Pero el Es un chulo. Un idiota, alguien a quien no puedo ni quiero besar. Simplemente el Es una estúpida apuesta que se pierde. Un dolor de cabeza. Alguien a quien odio y no puedo querer.
miércoles, 22 de julio de 2015
Estoy sentada en una banca frente a la presidencia municipal. He despertado temprano, Alberto me dijo que a Andrés y los demás policías que cambiaron de turno tomarían un descanso de una hora a partir de las 7:00 am para poder retomar el turno.
A pesar de ser verano, la mañana es muy fresca. Toda la noche ha llovido, así que la temperatura descendió un poco. Exactamente la temperatura es de siete grados centígrados, hay niebla aunque no este muy abajo.
Mi cabello largo y decolorado esta más lacio que de costumbre y eso que no lo he planchado, un poco despeinado oculto bajo un gorro que mantiene calientita mi cabeza. Llevo mis botas favoritas, unos jeans y un suéter que parece demasiado delgado aunque en realidad sea muy calientito.
Suena el reloj, sus campanadas anuncian que son las siete.
Salen varios policías y yo espero ver a Andrés. Cuando aparece lo miro fijamente, el sonríe y camina lento desbordando su chulería.
Llega hasta mi y sin pedir permiso se sienta, prácticamente me rodea con un brazo pero sin tocarme.
-Nena, si haz venido a buscarlo, pierdes tiempo, cambio de turno y ya se ha ido a casa, aunque claro estoy yo aquí- se desabrocha la chamarra y trata de ponerla sobre mis hombros. Yo me la quitó y se la entregó de nuevo- tapate o te enfermaras.
-No, ya basta de esto.
-¿de que?- pregunta girandose hacia mi.
-Me dijiste que no dirías nada de las rosas, ayer Alberto me llamó, me dijo que le contaste sobre ese regalo ¿que pretendes?- digo mientras giró mi cabeza para mirarlo, suspira, se recuesta en una esquina del banco y ríe.
-¿Tanto te preocupa? Mira nena ese tipo no es para ti, tu...
-¿Y tu si lo eres para mi?- digo molesta, el se encoge de hombros.
-Podríamos probar...
-Eres un idiota, Alberto significa mucho para mi y llegas tu y...
-¿y te enamoro?
-No, llegas y pones al revés todo, complicas todo... eres un maldito dolor de cabeza.
-Pero soy el dolor de cabeza que más te gusta ¿no?
-No seas- y sin que lo espere me besa, tomando mi cara entre sus manos.
-Trata de explicarle esto-susurra muy cerca de mi. Se levanta y me da un beso en la mejilla.
Yo estoy en shock, Martha me ve con un rostro sorprendido, ha visto todo y se que hablará con el, con Alberto. Sólo soy capaz de marcharme maldiciendo la decisión de verlo y de tratar de hablar con el.
A pesar de ser verano, la mañana es muy fresca. Toda la noche ha llovido, así que la temperatura descendió un poco. Exactamente la temperatura es de siete grados centígrados, hay niebla aunque no este muy abajo.
Mi cabello largo y decolorado esta más lacio que de costumbre y eso que no lo he planchado, un poco despeinado oculto bajo un gorro que mantiene calientita mi cabeza. Llevo mis botas favoritas, unos jeans y un suéter que parece demasiado delgado aunque en realidad sea muy calientito.
Suena el reloj, sus campanadas anuncian que son las siete.
Salen varios policías y yo espero ver a Andrés. Cuando aparece lo miro fijamente, el sonríe y camina lento desbordando su chulería.
Llega hasta mi y sin pedir permiso se sienta, prácticamente me rodea con un brazo pero sin tocarme.
-Nena, si haz venido a buscarlo, pierdes tiempo, cambio de turno y ya se ha ido a casa, aunque claro estoy yo aquí- se desabrocha la chamarra y trata de ponerla sobre mis hombros. Yo me la quitó y se la entregó de nuevo- tapate o te enfermaras.
-No, ya basta de esto.
-¿de que?- pregunta girandose hacia mi.
-Me dijiste que no dirías nada de las rosas, ayer Alberto me llamó, me dijo que le contaste sobre ese regalo ¿que pretendes?- digo mientras giró mi cabeza para mirarlo, suspira, se recuesta en una esquina del banco y ríe.
-¿Tanto te preocupa? Mira nena ese tipo no es para ti, tu...
-¿Y tu si lo eres para mi?- digo molesta, el se encoge de hombros.
-Podríamos probar...
-Eres un idiota, Alberto significa mucho para mi y llegas tu y...
-¿y te enamoro?
-No, llegas y pones al revés todo, complicas todo... eres un maldito dolor de cabeza.
-Pero soy el dolor de cabeza que más te gusta ¿no?
-No seas- y sin que lo espere me besa, tomando mi cara entre sus manos.
-Trata de explicarle esto-susurra muy cerca de mi. Se levanta y me da un beso en la mejilla.
Yo estoy en shock, Martha me ve con un rostro sorprendido, ha visto todo y se que hablará con el, con Alberto. Sólo soy capaz de marcharme maldiciendo la decisión de verlo y de tratar de hablar con el.
lunes, 20 de julio de 2015
-Hola... perdona por llamar tan tarde... pero hay cambio de turno y...
-¿Y?- digo aún dormida, Alberto ha marcado siendo las dos de la madrugada- ¿te cambian?- digo más despierta.
-Si- suspira- No me iré pero...
-¿Pero que?
-No te podré ver... el turno es de 12 horas por 12 horas, hasta que se consiga quitar a los paramédicos nuevos, en cuanto a seguridad hay un revoltijo unos para un turno y unos para otro... por si... bueno esta así.
No se si la última información va con alguna intención de molestarme, pero trató de tomarlo con tranquilidad, Alberto me explica que el cambio sólo durará para ellos un mes, que se pasará rápido y tal.
-¿No se han secado las rosas?-dice tratando de contener el enojo.
-¿Rosas? ¿Que rosas...?- mi voz se apaga en cuanto se de que rosas habla.
Jamás las puse en un florero y las lleve a mi habitacion. Llegando a mi casa lo que hice fue tirarlas y olvidarme de ello, me dio un poco de pena, pero jure que no volvería a aceptar otro regalo de Andrés.
-Fue interesante enterarme de ello, miraba una foto en donde estábamos los dos, hace meses. De repente el llegó y suspiro, ya sabes mostrando su chulería y me dijo "jamás lograrás hacerla feliz" lo mire y tenía unas ganas de golpearlo pero el continuo "eres demasiado predecible, ella necesita a alguien que la sorprenda que desordene su vida, que la haga enojar y reír al mismo tiempo, así de fácil" traté de calmar todo y le dije "claro que bien la conoces" pero el sonrió y me dijo "si por eso hoy le regale unas preciosas rosas, seguro que la hizo reír y enojar, la tome desprevenida, te olvidas de ella" perdoname no me contuve y le Di un puñetazo...
-¿que hiciste... que?-digo atónita- no puedes meterte en problemas así por que si.
-¿Y el puede hacer lo que quiera?
-Ni siquiera conserve las rosas, están botadas en la basura.
-Ese tipo esta metiéndose en donde no lo llaman...
-El es así, lo sabes.
-No se como terminará esto y yo te juro que...
-Mañana hablaré con él- lo interrumpo- no lo quiero y no puede hacernos más daño, si ... queremos un oportunidad... debemos hacer todo lo posible para que se haga realidad... como antes.
-Esta bien... cariño descansa-dice aún cortante.
-Descansa.
Me levantó de la cama y camino nerviosa, el prometió que a nadie le diría lo de las rosas pero veo que no es así, tal vez el vio en mi mirada el miedo que eso suponía, que Alberto se enterara y esto se viniera abajo, no hay otro remedio, tengo que dejar las cosas claras con el.
-¿Y?- digo aún dormida, Alberto ha marcado siendo las dos de la madrugada- ¿te cambian?- digo más despierta.
-Si- suspira- No me iré pero...
-¿Pero que?
-No te podré ver... el turno es de 12 horas por 12 horas, hasta que se consiga quitar a los paramédicos nuevos, en cuanto a seguridad hay un revoltijo unos para un turno y unos para otro... por si... bueno esta así.
No se si la última información va con alguna intención de molestarme, pero trató de tomarlo con tranquilidad, Alberto me explica que el cambio sólo durará para ellos un mes, que se pasará rápido y tal.
-¿No se han secado las rosas?-dice tratando de contener el enojo.
-¿Rosas? ¿Que rosas...?- mi voz se apaga en cuanto se de que rosas habla.
Jamás las puse en un florero y las lleve a mi habitacion. Llegando a mi casa lo que hice fue tirarlas y olvidarme de ello, me dio un poco de pena, pero jure que no volvería a aceptar otro regalo de Andrés.
-Fue interesante enterarme de ello, miraba una foto en donde estábamos los dos, hace meses. De repente el llegó y suspiro, ya sabes mostrando su chulería y me dijo "jamás lograrás hacerla feliz" lo mire y tenía unas ganas de golpearlo pero el continuo "eres demasiado predecible, ella necesita a alguien que la sorprenda que desordene su vida, que la haga enojar y reír al mismo tiempo, así de fácil" traté de calmar todo y le dije "claro que bien la conoces" pero el sonrió y me dijo "si por eso hoy le regale unas preciosas rosas, seguro que la hizo reír y enojar, la tome desprevenida, te olvidas de ella" perdoname no me contuve y le Di un puñetazo...
-¿que hiciste... que?-digo atónita- no puedes meterte en problemas así por que si.
-¿Y el puede hacer lo que quiera?
-Ni siquiera conserve las rosas, están botadas en la basura.
-Ese tipo esta metiéndose en donde no lo llaman...
-El es así, lo sabes.
-No se como terminará esto y yo te juro que...
-Mañana hablaré con él- lo interrumpo- no lo quiero y no puede hacernos más daño, si ... queremos un oportunidad... debemos hacer todo lo posible para que se haga realidad... como antes.
-Esta bien... cariño descansa-dice aún cortante.
-Descansa.
Me levantó de la cama y camino nerviosa, el prometió que a nadie le diría lo de las rosas pero veo que no es así, tal vez el vio en mi mirada el miedo que eso suponía, que Alberto se enterara y esto se viniera abajo, no hay otro remedio, tengo que dejar las cosas claras con el.
martes, 30 de junio de 2015
Hace una semana que no se nada de Alberto. Ni llamadas, ni mensajes. absolutamente nada.
-Fue un impulso, ya te dije que lo siento- dice tratando de no perder la postura.
-Si y yo te he dicho que no pasa nada con Andrés, por mi cree lo que quieras.
-No tienes nada con el pero te viene a dejar a casa y encima casi te besa.
-Si hubiese querido me habría dejado besar ¿no crees?
-Creo que debemos pensar en esto... y - me mira no sabe que decir.
-Lo de antes ha sido un impulso, aunque hay que pensar que pasa entre nosotros dos, esto no va nada bien.
Alberto mira hacia el cielo un tanto resignado, baja su mirada y acerca el columpio en el que estoy sentada al suyo.
-No debí irme y dejarte- dice mirándome a los ojos, sus bonitos ojos marrones- te dejé aquí y era muy probable que empezaras algo nuevo, pero no, parecias esperarme y me reconforto tanto eso. Ahora parece que esto se esfuma.
-Deberíamos calmarnos y pensar esto ¿vale?-suspira algo más tranquilo y resignado.
Esa conversación en cierto punto dejaba ver el posible rumbo de nuestra relación.
Camino por el centro, se que no veré a Alberto el después de ese día pidio más trabajo.
-¡Oye! Espera .
De reojo veo a Andrés aun que no se si me habla a mi. Camino rápido pero el me alcanza y me frena tomándome del brazo.
-¿Que pasa?- le sigo con tranquilidad.
-El día que fui a dejarte a casa, fue Alberto ¿verdad?-dice tratando de ser discreto .
-¿Y eso? ¿Porque quieres saber si fue o no?- digo mirándolo a los ojos, el no esquiva mi mirada, sólo sonríe.
-Simple curiosidad- me susurra al oído.
-¡Ah bueno!- digo un poco nerviosa por su acercamiento- si si fue.
En ese momento una señora pasa detrás de mi cargada de varios Ramos de rosas. Andrés se va para colocarse frente a ella y supongo que yo debería irme, las rosas han de ser para sus mil amoríos, una rosa para cada chica que consiga conquistar. Pasó a un lado de ellos, dispuesta a seguir con mi camino, pero justo en la esquina vuelve a detenerme. Sostiene en sus brazos un ramo de rosas muy peculiar, en el centro hay rosas azules y en los alrededores rosas rojas.
-Eres muy impaciente.
-Tal vez, pero no supe ni que hacia aquí así que ... me decidí ir.
-Bien, toma esto es para ti-dice mientras me da el ramo de rosas- No tardes en llegar a casa ponles agua y cuidalas.
-¿Porque me regalas rosas?-digo un poco a la defensiva.
-Son bonitas y supongo que tu novio no te regaló rosas para disculparse-dice sarcasticamente- aun que gracias a él de que tu color favorito es el azul, aunque ya tu sabrás el significado.
-No debías molestarte... yo no ... esto ... sí Alberto se entera....
Pero entonces el me jala cuadra abajo.
-No había nadie que conociera a Alberto, tranquila- dice un tanto molesto- Yo no le diré nada, Ahora ve a casa ¿vale?.
-Esta bien-digo no del todo contenta.
Pero entonces Andrés toma mi rostro y temo que llegue a besarme.
-Adiós-susurra cerca de mi y me da un prolongado beso en la mejilla, se aleja con su chulería y yo quisiera tirar estas rosas que se que traerán problemas entre Alberto y yo.
-Fue un impulso, ya te dije que lo siento- dice tratando de no perder la postura.
-Si y yo te he dicho que no pasa nada con Andrés, por mi cree lo que quieras.
-No tienes nada con el pero te viene a dejar a casa y encima casi te besa.
-Si hubiese querido me habría dejado besar ¿no crees?
-Creo que debemos pensar en esto... y - me mira no sabe que decir.
-Lo de antes ha sido un impulso, aunque hay que pensar que pasa entre nosotros dos, esto no va nada bien.
Alberto mira hacia el cielo un tanto resignado, baja su mirada y acerca el columpio en el que estoy sentada al suyo.
-No debí irme y dejarte- dice mirándome a los ojos, sus bonitos ojos marrones- te dejé aquí y era muy probable que empezaras algo nuevo, pero no, parecias esperarme y me reconforto tanto eso. Ahora parece que esto se esfuma.
-Deberíamos calmarnos y pensar esto ¿vale?-suspira algo más tranquilo y resignado.
Esa conversación en cierto punto dejaba ver el posible rumbo de nuestra relación.
Camino por el centro, se que no veré a Alberto el después de ese día pidio más trabajo.
-¡Oye! Espera .
De reojo veo a Andrés aun que no se si me habla a mi. Camino rápido pero el me alcanza y me frena tomándome del brazo.
-¿Que pasa?- le sigo con tranquilidad.
-El día que fui a dejarte a casa, fue Alberto ¿verdad?-dice tratando de ser discreto .
-¿Y eso? ¿Porque quieres saber si fue o no?- digo mirándolo a los ojos, el no esquiva mi mirada, sólo sonríe.
-Simple curiosidad- me susurra al oído.
-¡Ah bueno!- digo un poco nerviosa por su acercamiento- si si fue.
En ese momento una señora pasa detrás de mi cargada de varios Ramos de rosas. Andrés se va para colocarse frente a ella y supongo que yo debería irme, las rosas han de ser para sus mil amoríos, una rosa para cada chica que consiga conquistar. Pasó a un lado de ellos, dispuesta a seguir con mi camino, pero justo en la esquina vuelve a detenerme. Sostiene en sus brazos un ramo de rosas muy peculiar, en el centro hay rosas azules y en los alrededores rosas rojas.
-Eres muy impaciente.
-Tal vez, pero no supe ni que hacia aquí así que ... me decidí ir.
-Bien, toma esto es para ti-dice mientras me da el ramo de rosas- No tardes en llegar a casa ponles agua y cuidalas.
-¿Porque me regalas rosas?-digo un poco a la defensiva.
-Son bonitas y supongo que tu novio no te regaló rosas para disculparse-dice sarcasticamente- aun que gracias a él de que tu color favorito es el azul, aunque ya tu sabrás el significado.
-No debías molestarte... yo no ... esto ... sí Alberto se entera....
Pero entonces el me jala cuadra abajo.
-No había nadie que conociera a Alberto, tranquila- dice un tanto molesto- Yo no le diré nada, Ahora ve a casa ¿vale?.
-Esta bien-digo no del todo contenta.
Pero entonces Andrés toma mi rostro y temo que llegue a besarme.
-Adiós-susurra cerca de mi y me da un prolongado beso en la mejilla, se aleja con su chulería y yo quisiera tirar estas rosas que se que traerán problemas entre Alberto y yo.
jueves, 25 de junio de 2015
Caminó en silencio detrás de Andrés. A pasar de ser todo un engreído, a veces chulo e irritante, guarda como un no se que que le da cierta ternura. Tal vez por eso es un gran conquistador y un gran cabron. Se sube a la patrulla en la que ha venido y antes de que arranqué abro la puerta y ocupó el asiento de copiloto. Me mira, pasa su brazo derecho por detrás de mi asíento y deja su mano izquierda sobre el volante. Trato de no ponerme nerviosa.
-Creí que querías irte sola- dice pausadamente, casi recalcando sus palabras.
-Sólo llévame a casa-digo sin mirarlo colocando mis brazos en jarras.
Sonríe y pone en marcha la patrulla. No han pasado ni 100 metros y pienso seriamente en bajarme, ya sabía que Andrés conducía como un demente, pero es diferente a vivirlo en carne propia.
-¡Oye! Podrías...Joder-voy dando saltos prácticamente.
-Lo siento cariño-dice con voz melosa pero impregnado su ironía.
Incluso toma una ruta alterna, evita la Avenida y en cierto modo lo agradezco.
-Espera debiste subir en esa cuadra- digo tratando de calmarme.
-Se en donde vives-me guiña un ojo. Sube la cuadra para llegar a la avenida y gira bruscamente, yo consigo no irme a estampar con sus cuerpo. Pero en la entrada a mi casa prácticamente hace una vuelta en U sin que me lo espere, aparca el auto.
Me levantó muy enojada y avergonzada, en este vuelta no puede sujetarme y acabe sobre el. Pero antes de incorporarme por completo pasa su brazo derecho por mi espalda casi abrazadome.
-De nada, amor.- dice muy cerca de mi que casi nuestros labios se rozan. Con mis manos lo empujó suavemente.
-Gracias, por el... por lo de Alberto.
Abro la puerta de la patrulla y me bajo. Me despido con la mano y veo su sonrisa de satisfacción, miéotras se aleja.
Entró a casa estoy por entrar a la cocina cuando alguien toca la puerta.
-¡Voy! ¿Quien es?
-yo, Alberto.
Abro como Simple reflejo y lo que encuentro es a una Alberto enojado.
-¿Que pasa?-digo.
-¿que pasa? Ah pues que vi como te venían a dejar y su despedida muy romántica, no había guardia, sólo querían quedarse solos... vaya que he sido un idiota, me habían dicho que había algo entre tu y Andrés y no lo creí... y luego dices que yo...
-¡Si!- estalló- tu eres el que se besa a otra, piensa lo que quieras. No hay nada entre el y yo. Supongo que tampoco entre nosotros... nosotros dos.
-Creí que querías irte sola- dice pausadamente, casi recalcando sus palabras.
-Sólo llévame a casa-digo sin mirarlo colocando mis brazos en jarras.
Sonríe y pone en marcha la patrulla. No han pasado ni 100 metros y pienso seriamente en bajarme, ya sabía que Andrés conducía como un demente, pero es diferente a vivirlo en carne propia.
-¡Oye! Podrías...Joder-voy dando saltos prácticamente.
-Lo siento cariño-dice con voz melosa pero impregnado su ironía.
Incluso toma una ruta alterna, evita la Avenida y en cierto modo lo agradezco.
-Espera debiste subir en esa cuadra- digo tratando de calmarme.
-Se en donde vives-me guiña un ojo. Sube la cuadra para llegar a la avenida y gira bruscamente, yo consigo no irme a estampar con sus cuerpo. Pero en la entrada a mi casa prácticamente hace una vuelta en U sin que me lo espere, aparca el auto.
Me levantó muy enojada y avergonzada, en este vuelta no puede sujetarme y acabe sobre el. Pero antes de incorporarme por completo pasa su brazo derecho por mi espalda casi abrazadome.
-De nada, amor.- dice muy cerca de mi que casi nuestros labios se rozan. Con mis manos lo empujó suavemente.
-Gracias, por el... por lo de Alberto.
Abro la puerta de la patrulla y me bajo. Me despido con la mano y veo su sonrisa de satisfacción, miéotras se aleja.
Entró a casa estoy por entrar a la cocina cuando alguien toca la puerta.
-¡Voy! ¿Quien es?
-yo, Alberto.
Abro como Simple reflejo y lo que encuentro es a una Alberto enojado.
-¿Que pasa?-digo.
-¿que pasa? Ah pues que vi como te venían a dejar y su despedida muy romántica, no había guardia, sólo querían quedarse solos... vaya que he sido un idiota, me habían dicho que había algo entre tu y Andrés y no lo creí... y luego dices que yo...
-¡Si!- estalló- tu eres el que se besa a otra, piensa lo que quieras. No hay nada entre el y yo. Supongo que tampoco entre nosotros... nosotros dos.
martes, 23 de junio de 2015
-En mi opinión, no debiste irte asi- dice mientras se incorpora, yo también me levanto pero sólo para sentarme en una banquetita que hay cerca, curiosamente el me sigue y me imita aunque obviamente lo hace con su chulería.
-Claro y esperar a que se presentarán como la nueva pareja, suena genial- y me siento estúpida al momento de decirlo en voz alta, más porque desde que Alberto ha vuelto nuestra relación no es del todo estable.
-El accidente fue muy fuerte, comprende que...
-¡Al diablo el accidente!- grito- esta bien, estuvieron muy cerca pero no es motivo para que... para que se besaran, entiendo que estén afectados pero... ella ni siquiera se esperaba el beso- terminó susurrando- lo hizo por que quiso.
-¿lo perdonarás?- me dice mirándome, yo no lo miro, veo a la nada.
-No lo sé- digo.
-Bueno pues tendrás que decidir, te ha encontrado.
-¿que?- volteó para mirarlo, hace un gesto con la cabeza señalando la entrada por donde el cruza.
-Suerte cielo- dice mientras se levanta, estoy apuntó de decirle que no me gusta como me llama, pero de mi boca salen otras palabras.
-¿Podrías llevarme?- susurro, pero creo que ha sido mala elección decirlo.
-Perdona no te escuche- sonríe pícaro con una suficiencia...
-Que si puedes llevartelo- digo, no repetiría lo que dije porque fue algo tonto. Su sonrisa desaparece y su rostro se endurece, sinceramente está muy guapo así.
-Lo distrare, sólo espera- y sin más palabras desaparece en las gradas.
-No se que es más difícil, si hablar contigo o encontrare.
-Créeme estas por averiguarlo- digo demasiado molesta, Alberto suspira amargamente- ah y puedes ahorrarte los "no es lo que parece " o "el momento no nos dejo pensar con claridad" estoy muy segura de que sabías lo que hacias.
-Oye-se sienta a mi lado- no supe lo que paso, perdóname- lo miro a los ojos y me pierdo, como la primera vez que lo vi, estoy por decirle que me deje pensar las cosas, aunque en dos días le diga que volvemos, casi las frases se articulan y el parece saberlo, pero su radio suena.
-Protección Civil, Alberto- dice Andrés desde el otro radio- Alberto, Alberto.
Pero Alberto sólo baja el volumen del radio.
-Contesta-le digo-podría ser urgente.
-Ahora no-pero Andrés insiste varias veces más-Joder- toma la radio-¿que pasa Andres?
-Tu Guardia.
-Ahora no, no puedo.
-Ya te informé tomalo como quieras cabron.
Alberto suspira, sabe que tiene que hacer esa guardia.
-Hablaremos luego, esto no ha terminado- y se marcha molesto.
Cuando Andrés llega a mi lado le doy las gracias, quiero irme a casa.
-espera- dice el- ¿aún quieres que te lleve?-sonríe muy irritante.
-No gracias-le digo muy fríamente.
-Bueno, si tu dices, otro día nos veremos, o tal vez no.
Sonrie dejando la duda en el aire. ¿Acaso se va? ¿Definitivamente? No lo se pero sería lo más natural, es decir el no originario de este lugar, esta en un trabajo donde lo pueden enviar de allá para acá pero por alguna extraña razón no quiero que se vaya.
-Claro y esperar a que se presentarán como la nueva pareja, suena genial- y me siento estúpida al momento de decirlo en voz alta, más porque desde que Alberto ha vuelto nuestra relación no es del todo estable.
-El accidente fue muy fuerte, comprende que...
-¡Al diablo el accidente!- grito- esta bien, estuvieron muy cerca pero no es motivo para que... para que se besaran, entiendo que estén afectados pero... ella ni siquiera se esperaba el beso- terminó susurrando- lo hizo por que quiso.
-¿lo perdonarás?- me dice mirándome, yo no lo miro, veo a la nada.
-No lo sé- digo.
-Bueno pues tendrás que decidir, te ha encontrado.
-¿que?- volteó para mirarlo, hace un gesto con la cabeza señalando la entrada por donde el cruza.
-Suerte cielo- dice mientras se levanta, estoy apuntó de decirle que no me gusta como me llama, pero de mi boca salen otras palabras.
-¿Podrías llevarme?- susurro, pero creo que ha sido mala elección decirlo.
-Perdona no te escuche- sonríe pícaro con una suficiencia...
-Que si puedes llevartelo- digo, no repetiría lo que dije porque fue algo tonto. Su sonrisa desaparece y su rostro se endurece, sinceramente está muy guapo así.
-Lo distrare, sólo espera- y sin más palabras desaparece en las gradas.
-No se que es más difícil, si hablar contigo o encontrare.
-Créeme estas por averiguarlo- digo demasiado molesta, Alberto suspira amargamente- ah y puedes ahorrarte los "no es lo que parece " o "el momento no nos dejo pensar con claridad" estoy muy segura de que sabías lo que hacias.
-Oye-se sienta a mi lado- no supe lo que paso, perdóname- lo miro a los ojos y me pierdo, como la primera vez que lo vi, estoy por decirle que me deje pensar las cosas, aunque en dos días le diga que volvemos, casi las frases se articulan y el parece saberlo, pero su radio suena.
-Protección Civil, Alberto- dice Andrés desde el otro radio- Alberto, Alberto.
Pero Alberto sólo baja el volumen del radio.
-Contesta-le digo-podría ser urgente.
-Ahora no-pero Andrés insiste varias veces más-Joder- toma la radio-¿que pasa Andres?
-Tu Guardia.
-Ahora no, no puedo.
-Ya te informé tomalo como quieras cabron.
Alberto suspira, sabe que tiene que hacer esa guardia.
-Hablaremos luego, esto no ha terminado- y se marcha molesto.
Cuando Andrés llega a mi lado le doy las gracias, quiero irme a casa.
-espera- dice el- ¿aún quieres que te lleve?-sonríe muy irritante.
-No gracias-le digo muy fríamente.
-Bueno, si tu dices, otro día nos veremos, o tal vez no.
Sonrie dejando la duda en el aire. ¿Acaso se va? ¿Definitivamente? No lo se pero sería lo más natural, es decir el no originario de este lugar, esta en un trabajo donde lo pueden enviar de allá para acá pero por alguna extraña razón no quiero que se vaya.
domingo, 21 de junio de 2015
-Que bonita imagen- dice alguien a mi derecha. Es Andrés tan chulo como siempre.
Martha la compañera de Alberto trata de deshacer el abrazo y en cierta parte... el beso.
Cuando he llegado la primer imagen fue la cara desencajada de Martha al recibir un beso en los labios de parte de Alberto y más porque yo los veía.
Ella le da un toque en el hombro y señala con la cabeza hacia mi dirección, Alberto la suelta y se voltea, respira hondo. Me siento como una estúpida, sólo lo veo y me dispongo a irme. Joder. Andrés intenta detenerme discretamente, pero yo lo apartó. Me voy a casa, pero eso sí tomó una desviación.
A pesar de que he camino más de lo normal para llegar a casa, me siento agradecida por traer llaves de la puerta trasera, tal vez Alberto este esperando en la puerta principal.
-Ha venido tu novio pero le he dicho que estabas de fiesta- dice mi abuela cuando nos encontramos en la cocina.
-¿Ah si? Ya iré al rato a verlo-le digo restandole importancia.
Subo a mi habitación me cambió de ropa, iré a caminar y tal vez practicar unos tiros a una portería.
Una vez cambiada me derrumbó en mi cama, logrando dormir una siesta de 30 minutos. Bajo las escaleras compruebo que no hay nadie en la puerta y me despido de mi abuela. Al llegar al deportivo comienzo a patear el balón de una forma desquiciada, la mayoría de tiros ni a portería van, pero es un buen desahogo. Cansada después de una hora me siento ahí, en medio de la nada mientras bebo agua, me acuesto pongo mis brazos a la altura de mis ojos para evitar que el sol pegue directo y respiro Amando al silencio.
-Vete, no quiero hablar- digo cuando mi paz se ve interrumpida, al fin Alberto me ha encontrado, acaricia mi cabello suavemente, ni siquiera lo miro- no quiero hablar, por favor vete Alberto.
-Te equivocas cariño- me dice cerca de mi oído. Pero no, no es Alberto el que esta de cunclillas viendome con una sonrisa. Me incorporó rápidamente.
-Pues si eres tu con mayor razón vete.
El sólo sonríe.
Martha la compañera de Alberto trata de deshacer el abrazo y en cierta parte... el beso.
Cuando he llegado la primer imagen fue la cara desencajada de Martha al recibir un beso en los labios de parte de Alberto y más porque yo los veía.
Ella le da un toque en el hombro y señala con la cabeza hacia mi dirección, Alberto la suelta y se voltea, respira hondo. Me siento como una estúpida, sólo lo veo y me dispongo a irme. Joder. Andrés intenta detenerme discretamente, pero yo lo apartó. Me voy a casa, pero eso sí tomó una desviación.
A pesar de que he camino más de lo normal para llegar a casa, me siento agradecida por traer llaves de la puerta trasera, tal vez Alberto este esperando en la puerta principal.
-Ha venido tu novio pero le he dicho que estabas de fiesta- dice mi abuela cuando nos encontramos en la cocina.
-¿Ah si? Ya iré al rato a verlo-le digo restandole importancia.
Subo a mi habitación me cambió de ropa, iré a caminar y tal vez practicar unos tiros a una portería.
Una vez cambiada me derrumbó en mi cama, logrando dormir una siesta de 30 minutos. Bajo las escaleras compruebo que no hay nadie en la puerta y me despido de mi abuela. Al llegar al deportivo comienzo a patear el balón de una forma desquiciada, la mayoría de tiros ni a portería van, pero es un buen desahogo. Cansada después de una hora me siento ahí, en medio de la nada mientras bebo agua, me acuesto pongo mis brazos a la altura de mis ojos para evitar que el sol pegue directo y respiro Amando al silencio.
-Vete, no quiero hablar- digo cuando mi paz se ve interrumpida, al fin Alberto me ha encontrado, acaricia mi cabello suavemente, ni siquiera lo miro- no quiero hablar, por favor vete Alberto.
-Te equivocas cariño- me dice cerca de mi oído. Pero no, no es Alberto el que esta de cunclillas viendome con una sonrisa. Me incorporó rápidamente.
-Pues si eres tu con mayor razón vete.
El sólo sonríe.
jueves, 18 de junio de 2015
-¿Que... que ha pasado?
No logró asimilarlo. Esta mañana he salido muy temprano de casa y lo primero que aparece cuando abro mis redes sociales, es de un fuerte accidente, cerca muy cerca de casa.
"Mientras el auxilio era prestado, las unidades de emergencia fueron impactadas"
Eso me hace perder la cabeza.
Alberto, el estaba ahí, jamás se habría negado a una llamada de auxilio, mucho menos dejando sola a su compañera y a una practicante, no se como este el, trató de no desesperarme, estoy lejos pero aún así tomó mi teléfono y marco la línea.
"Número ocupado"
Joder esto no puede ser. A pesar de que insisto más de 15 veces la línea aún está ocupada.
-¿A quien le hablas?- dice una amiga mía, ha abandonado la mesa para ver que pasaba.
-Al... Alberto... hubo un accidente...y no... no se como esta.
-Pero si el atiende los accidentes como que no...espera-dice mi amiga con un rostro serio- el tuvo el accidente - susurra- ¿pero como?
Le Enseño la noticia, la lee tan detenidamente y al final pronuncia un "Ay Dios " Y entonces rompo a llorar.
-Vete, ve a ver como esta- me dice abrazandome.
-Lo haré... lo haré - me despegó de ella y le dedico una sonrisa amarga.
Nada de trasporte, me pide un taxi que no tarda ni quince minutos en llegar. Mi mente empieza a volar e imagino por momentos que Alberto está bien y por otros no tan bien. Cuando llegamos pago el taxi y bajo lo más rápido posible. Con cuidado cruzó la calle y justo cuando entró a la presidencia, frente a mi aparece una imagen, que me paraliza, creí que ya no había nada, creí en mis dudas, pensé en alguien más, pensé en dejarlo, pero ahora, todas las emociones enredadas no son coherentes a lo que pensaba. Frente a mi una cara desencajada.
No logró asimilarlo. Esta mañana he salido muy temprano de casa y lo primero que aparece cuando abro mis redes sociales, es de un fuerte accidente, cerca muy cerca de casa.
"Mientras el auxilio era prestado, las unidades de emergencia fueron impactadas"
Eso me hace perder la cabeza.
Alberto, el estaba ahí, jamás se habría negado a una llamada de auxilio, mucho menos dejando sola a su compañera y a una practicante, no se como este el, trató de no desesperarme, estoy lejos pero aún así tomó mi teléfono y marco la línea.
"Número ocupado"
Joder esto no puede ser. A pesar de que insisto más de 15 veces la línea aún está ocupada.
-¿A quien le hablas?- dice una amiga mía, ha abandonado la mesa para ver que pasaba.
-Al... Alberto... hubo un accidente...y no... no se como esta.
-Pero si el atiende los accidentes como que no...espera-dice mi amiga con un rostro serio- el tuvo el accidente - susurra- ¿pero como?
Le Enseño la noticia, la lee tan detenidamente y al final pronuncia un "Ay Dios " Y entonces rompo a llorar.
-Vete, ve a ver como esta- me dice abrazandome.
-Lo haré... lo haré - me despegó de ella y le dedico una sonrisa amarga.
Nada de trasporte, me pide un taxi que no tarda ni quince minutos en llegar. Mi mente empieza a volar e imagino por momentos que Alberto está bien y por otros no tan bien. Cuando llegamos pago el taxi y bajo lo más rápido posible. Con cuidado cruzó la calle y justo cuando entró a la presidencia, frente a mi aparece una imagen, que me paraliza, creí que ya no había nada, creí en mis dudas, pensé en alguien más, pensé en dejarlo, pero ahora, todas las emociones enredadas no son coherentes a lo que pensaba. Frente a mi una cara desencajada.
viernes, 29 de mayo de 2015
Hay emociones que surgen repentinamente y otras que simplemente estaban guardadas y han salido para despistarte.
No lo supe hasta hoy, o tal vez si pero traté de converserme a mi misma de que era costumbre. Como si la costumbre te hiciera suspirar.
-¡Hey! Deja Deja de pensar en mi- Alberto me distrae de mis pensamientos ofreciendome una taza de café frío.
-Perdona, pero debo de pensar en ti- pero no lo miro a los ojos me centro en la taza y le doy un sorbo que hace que mi cerebro pida piedad, esta muy frío.
-Es algo mutuo, y pensar que hace unas semanas estábamos por dejar todo- sonrió con amargura.
Es verdad pensábamos en dejarlo todo, pero después de mucho, mi tediosa actitud lo extrañaba. Cada vez que nos veíamos (obviamente un poco más seguido gracias al destino) era como tener muy cerca de ti lo que más deseas pero sabiendo que no es tuyo completamente. Varias veces venía a dejar flores a mi casa y varias veces iba a verlo a las oficinas. Ahí me tocaba ver a Andrés que de cierto modo me ayudó a canalizar mis emociones. Me enfadaba muchísimo su actitud, pero luego de un tiempo esperando me reía, porque recapitulaba lo tonto que se comportaba, cuando llegaba Alberto de una u otra forma ya está relajada y era más fácil hablar. Tiene casi un mes que no veo a Andrés y no es que me inquiete pero me da curiosidad saber que ha sido de el, aunque jamás se lo preguntaría a Alberto.
-Ya me voy, tengo que hacer guardia- me dice al oído después me da un beso en la sien.
-Cuidate-le digo sintiendo un poco de culpa.
-Claro- y se despide de una sonrisa.
Tarde o temprano el sabrá y se dará cuenta, que hay niveles de curiosidad que tocan una línea muy peligrosa y que no se como explicarle lo que ahora pasa.
No lo supe hasta hoy, o tal vez si pero traté de converserme a mi misma de que era costumbre. Como si la costumbre te hiciera suspirar.
-¡Hey! Deja Deja de pensar en mi- Alberto me distrae de mis pensamientos ofreciendome una taza de café frío.
-Perdona, pero debo de pensar en ti- pero no lo miro a los ojos me centro en la taza y le doy un sorbo que hace que mi cerebro pida piedad, esta muy frío.
-Es algo mutuo, y pensar que hace unas semanas estábamos por dejar todo- sonrió con amargura.
Es verdad pensábamos en dejarlo todo, pero después de mucho, mi tediosa actitud lo extrañaba. Cada vez que nos veíamos (obviamente un poco más seguido gracias al destino) era como tener muy cerca de ti lo que más deseas pero sabiendo que no es tuyo completamente. Varias veces venía a dejar flores a mi casa y varias veces iba a verlo a las oficinas. Ahí me tocaba ver a Andrés que de cierto modo me ayudó a canalizar mis emociones. Me enfadaba muchísimo su actitud, pero luego de un tiempo esperando me reía, porque recapitulaba lo tonto que se comportaba, cuando llegaba Alberto de una u otra forma ya está relajada y era más fácil hablar. Tiene casi un mes que no veo a Andrés y no es que me inquiete pero me da curiosidad saber que ha sido de el, aunque jamás se lo preguntaría a Alberto.
-Ya me voy, tengo que hacer guardia- me dice al oído después me da un beso en la sien.
-Cuidate-le digo sintiendo un poco de culpa.
-Claro- y se despide de una sonrisa.
Tarde o temprano el sabrá y se dará cuenta, que hay niveles de curiosidad que tocan una línea muy peligrosa y que no se como explicarle lo que ahora pasa.
jueves, 14 de mayo de 2015
Si me dieran una bola de cristal con la que pudiera ver mi futuro, terminaría volviendome loca y no por lo que vería, más bien porqué batallaria por no verla, aunque mi curiosidad fuera grande. Suspiro sentada en la mesa de mi comedor, cerrando mi libreta, esta vez con menos tarea, casi nula. Mi cabeza cae encima de mis libros regados, tengo un infinito sueño, queriendo dormir y no. Otro suspiro. Sin querer recuerdo todo lo que me ha pasado en 8 meses y creo estar hablando de otra persona o que incluso ha pasado muchísimo más tiempo del que parece. Suspiró sin motivo alguno. An que parezca anticuado tengo la radio encendida, escuchando temas un poco viejos. Tarareo "deseos de cosas imposibles" de la Oreja de Van Gogh cuando su vocalista era Amaia.
-Un golpe de suerte algún día quiera que te vuelva a ver, reduciendo estas palabras a un trozo de papel...-cantó en voz alta.
Mi celular vibra y yo levantó un poco la cabeza, mis manos lo alcanzan y desbloquear.
"No se cuales son las razones, por eso debemos hablar, te veo en una hora en el centro"
-¿Por qué yo?- digo arrastrando mis palabras.
Hace una semana y media que todo se acabó, aunque no se muy bien porque, fue más bien un arrebato o algo muy parecido a un impulso. Le dije a Alberto que ya no veía tan seguro continuar y sin dejar que el dijera nada más, me fui de ahí. No quería verlo y seguí con la mirada hacia el frente aunque pérdida, no podía ni tenía derecho a llorar, la decisión había sido mía. Durante toda la semana se paso por mi casa, pero no quise hablar, inventaba cualquier excusa y muy bien sabía que no me creía el no insistía. Hasta hoy. El siempre quiso la verdad y ahora se ha agotado un poco la paciencia en cierto modo, lo entiendo.
"Vale, te veo en una hora"
Recojo poco a poco mis libros, es hora tengo que afrontar esto.
-Un golpe de suerte algún día quiera que te vuelva a ver, reduciendo estas palabras a un trozo de papel...-cantó en voz alta.
Mi celular vibra y yo levantó un poco la cabeza, mis manos lo alcanzan y desbloquear.
"No se cuales son las razones, por eso debemos hablar, te veo en una hora en el centro"
-¿Por qué yo?- digo arrastrando mis palabras.
Hace una semana y media que todo se acabó, aunque no se muy bien porque, fue más bien un arrebato o algo muy parecido a un impulso. Le dije a Alberto que ya no veía tan seguro continuar y sin dejar que el dijera nada más, me fui de ahí. No quería verlo y seguí con la mirada hacia el frente aunque pérdida, no podía ni tenía derecho a llorar, la decisión había sido mía. Durante toda la semana se paso por mi casa, pero no quise hablar, inventaba cualquier excusa y muy bien sabía que no me creía el no insistía. Hasta hoy. El siempre quiso la verdad y ahora se ha agotado un poco la paciencia en cierto modo, lo entiendo.
"Vale, te veo en una hora"
Recojo poco a poco mis libros, es hora tengo que afrontar esto.
miércoles, 6 de mayo de 2015
Te refugias pero no con esa intención, es decir sabes que no lo encontrarás porque ya fue suficiente de tantos encuentros casuales que ni al caso. Pero no. El destino te acostumbra a no verlo unas dos o tres semanas y cuando crees que fluye el aparece y eso es muy incómodo.
-Buenas tardes, vengo a realizar un pago- digo sin tantas ganas.
-Buenas tardes ¿que pago?- me dice con un poco de cansancio.
-Ah... pago de agua- digo acomodando los baucher que antes me han dado.
-Oye ya quedó, espero y me des un buen dinero- dice alguien a mi espalda, lo escucho acercarse, se coloca a mi lado y de reojo veo que voltea y me pone una extraña atención- Buenas tardes- dice sin dejar de mi mirarme.
-Buenas tardes- digo muy bajo, esta resultandome incómodo que no deje de mirarme y que este tan cerca de mi, prácticamente nuestros codos rozan, así que decido pegar un poco más a mi cuerpo mis codos.
-Bien aquí está, regresa y que te sellen y eso sería todo- me entrega los bauchers- Oye quítate no la dejas acomodar los papeles- le dice a Andrés, este sólo se medio mueve y ríe sin dejar de mirarme.
Salgo como puedo muy sonrojada y no de vergüenza, más bien de coraje. Me sellan los bauchers y bajo los escaleras, en cuanto piso la banqueta de la calle, me siento aliviada, huyó hacia mi casa. No debería estar ahí. No es su área de trabajo y ¿porque apareció en el momento en que yo estaba ahi? Ah, ahora da lo mismo ha pasado y no quiero que vuelva a pasar.
-Buenas tardes, vengo a realizar un pago- digo sin tantas ganas.
-Buenas tardes ¿que pago?- me dice con un poco de cansancio.
-Ah... pago de agua- digo acomodando los baucher que antes me han dado.
-Oye ya quedó, espero y me des un buen dinero- dice alguien a mi espalda, lo escucho acercarse, se coloca a mi lado y de reojo veo que voltea y me pone una extraña atención- Buenas tardes- dice sin dejar de mi mirarme.
-Buenas tardes- digo muy bajo, esta resultandome incómodo que no deje de mirarme y que este tan cerca de mi, prácticamente nuestros codos rozan, así que decido pegar un poco más a mi cuerpo mis codos.
-Bien aquí está, regresa y que te sellen y eso sería todo- me entrega los bauchers- Oye quítate no la dejas acomodar los papeles- le dice a Andrés, este sólo se medio mueve y ríe sin dejar de mirarme.
Salgo como puedo muy sonrojada y no de vergüenza, más bien de coraje. Me sellan los bauchers y bajo los escaleras, en cuanto piso la banqueta de la calle, me siento aliviada, huyó hacia mi casa. No debería estar ahí. No es su área de trabajo y ¿porque apareció en el momento en que yo estaba ahi? Ah, ahora da lo mismo ha pasado y no quiero que vuelva a pasar.
lunes, 4 de mayo de 2015
Las épocas de exámenes matan y más si la tarea esta a la orden del día.
Subo las escaleras pausadamente mientras secó con una toalla naranja mi cabello mojado. Son la 1 casi 2 de la mañana y apenas voy a dormir. Bostezo y camino en dirección hacia el escritorio. Desbloqueo con pereza la lap-top y mando a imprimir las 25 hojas totales de mi trabajo. Las recojo y comienzo a cerrar pestañas y a desconectar el equipo, acomodo las hojas en un folder un poco satisfecha de que haya terminado. Un ruido hace que gire mi cabeza hacia la ventana que da a la calle, sólo para verificar que no me he equivocado y así es. Una ambulancia viene saltando topes y es conducida con una demencia, por lo que supongo hay una emergencia. Suspiro, Alberto no conduce esa ambulancia, no desde hace cuatro meses y eso me hace sentir un poco nostálgica. Al cabo de unos segundos suena otra sirena pero esta vez se trata de una patrulla, lleva el foco de adentro prendido y antes de que vea de quien se trata, se que es el. En todo el camino que quieras y veas a una patrulla siendo conducida de esa manera, sabes que se trata de Andrés. Y claro que es el lo llegó a ver.
"No vayas tan rápido, ten cuidado o te accidentarás" digo en mi mente. Dejó de acomodar mis cosas y en voz más digo:
-¿Que?
Y es que no doy crédito a lo que acaba de decir mi subconsciente, ¿que se cuide? A que diablos le juego, es decir no esperas que nada malo le pase a alguien, pero no tengo que preocuparme por el. Cierro la mochila de mala gana y regañandome a mi misma lo incoherente que se ha salido.
Subo las escaleras pausadamente mientras secó con una toalla naranja mi cabello mojado. Son la 1 casi 2 de la mañana y apenas voy a dormir. Bostezo y camino en dirección hacia el escritorio. Desbloqueo con pereza la lap-top y mando a imprimir las 25 hojas totales de mi trabajo. Las recojo y comienzo a cerrar pestañas y a desconectar el equipo, acomodo las hojas en un folder un poco satisfecha de que haya terminado. Un ruido hace que gire mi cabeza hacia la ventana que da a la calle, sólo para verificar que no me he equivocado y así es. Una ambulancia viene saltando topes y es conducida con una demencia, por lo que supongo hay una emergencia. Suspiro, Alberto no conduce esa ambulancia, no desde hace cuatro meses y eso me hace sentir un poco nostálgica. Al cabo de unos segundos suena otra sirena pero esta vez se trata de una patrulla, lleva el foco de adentro prendido y antes de que vea de quien se trata, se que es el. En todo el camino que quieras y veas a una patrulla siendo conducida de esa manera, sabes que se trata de Andrés. Y claro que es el lo llegó a ver.
"No vayas tan rápido, ten cuidado o te accidentarás" digo en mi mente. Dejó de acomodar mis cosas y en voz más digo:
-¿Que?
Y es que no doy crédito a lo que acaba de decir mi subconsciente, ¿que se cuide? A que diablos le juego, es decir no esperas que nada malo le pase a alguien, pero no tengo que preocuparme por el. Cierro la mochila de mala gana y regañandome a mi misma lo incoherente que se ha salido.
domingo, 3 de mayo de 2015
-Te meteras en problemas- digo mirándolo a la cara, hablando casi como un susurro.
-No creo, salí a comer- me dice guiñandome un ojo - es reconfortante estar aquí, otra vez- deja a un lado su cubierto y me toma de la mano- el sábado estaba nervioso, pensé que te vería el viernes pero no pasaste por el centro, entonces me invitaron a jugar, pedí permiso y supe irremediablemente que te vería, jamás faltas a un partido- me sonríe tan tiernamente.
-Yo... no esperaba verte, han pasado 5, 6 casi... meses y creí que te habían asignado otra área... no sabía nada.
Alberto es paramedico, algo que por lo que me contó siempre le había apasionado. Con tan sólo 22 años ya había encontrado un buen trabajo, llevaba cerca de un año aquí en el municipio como parte de la brigada de protección Civil y obviamente atendía Emergencias. Recuerdo que hace un año cuando apenas comenzaba, se hizo cargo de la lesión de uno de mis hermanos. Tenía una gran voz de mando y movilizó a quien fue necesario para atender lo más rápido a mi hermano. Por ese entonces aún no salíamos, pero varias veces fui a verlo para darle las gracias, el me sonría y repetía constantemente que no hacía falta tanta gratitud. A los 2 meses de aquello comenzamos a salir. Cada vez que le tocaba estar en turno para Deportes, me sonreía y decía "tranquila atendere rápidamente a cualquiera, no quiero que te quedes sin equipo" yo sonreía y lo miraba a los ojos. Después de tres meses rompimos, nos costaba mucho verlos y sólo responder con un simple "hola", así que después de casi un mes separados, quisimos volver, pero el se fue. Fue asignado a otra área por un tiempo indefinido, ninguno quiso mantener una relación así y al cabo de un tiempo me acostumbre. Hoy en día parece que las piezas se acomodan, decidimos empezar otra vez, esperando que ningún improviso nos separe, porque no sabemos que pueda pasar.
-No creo, salí a comer- me dice guiñandome un ojo - es reconfortante estar aquí, otra vez- deja a un lado su cubierto y me toma de la mano- el sábado estaba nervioso, pensé que te vería el viernes pero no pasaste por el centro, entonces me invitaron a jugar, pedí permiso y supe irremediablemente que te vería, jamás faltas a un partido- me sonríe tan tiernamente.
-Yo... no esperaba verte, han pasado 5, 6 casi... meses y creí que te habían asignado otra área... no sabía nada.
Alberto es paramedico, algo que por lo que me contó siempre le había apasionado. Con tan sólo 22 años ya había encontrado un buen trabajo, llevaba cerca de un año aquí en el municipio como parte de la brigada de protección Civil y obviamente atendía Emergencias. Recuerdo que hace un año cuando apenas comenzaba, se hizo cargo de la lesión de uno de mis hermanos. Tenía una gran voz de mando y movilizó a quien fue necesario para atender lo más rápido a mi hermano. Por ese entonces aún no salíamos, pero varias veces fui a verlo para darle las gracias, el me sonría y repetía constantemente que no hacía falta tanta gratitud. A los 2 meses de aquello comenzamos a salir. Cada vez que le tocaba estar en turno para Deportes, me sonreía y decía "tranquila atendere rápidamente a cualquiera, no quiero que te quedes sin equipo" yo sonreía y lo miraba a los ojos. Después de tres meses rompimos, nos costaba mucho verlos y sólo responder con un simple "hola", así que después de casi un mes separados, quisimos volver, pero el se fue. Fue asignado a otra área por un tiempo indefinido, ninguno quiso mantener una relación así y al cabo de un tiempo me acostumbre. Hoy en día parece que las piezas se acomodan, decidimos empezar otra vez, esperando que ningún improviso nos separe, porque no sabemos que pueda pasar.
jueves, 30 de abril de 2015
El es así, un descarado, un tonto.
Dicen que las cosas pasan por algo que las cosas llegan según lo que necesitemos, pero lo que ahora necesito profundamente es estar sola. Y creo que todos lo saben es decir mis padres y mis hermanos saben lo mal que lo he estado pasando y que ahora mismo lo que menos quiero es a otra persona.
Sigo pensando en el y es que 2 meses sin verlo lo hacen más difícil, son tantísimos recuerdos, pero el ya no esta y eso me resulta extraño. Ni siquiera prestó atención al partido que se juega y bien se que no es la primera vez. Necesito relajarme distraerme o algo, así que me dirijo a los sanitarios a mojarme un poco la cara. El agua es muy fría pero no importa servirá para despejarme.
Salgo con paso relajado, tratando de concentrarme en algo que no necesita concentracion, más bien que se disfruté. Vuelvo a la cancha cuando un tipo alto ya bastante familiar para mi se acerca caminando. Instintivamente pongo los ojos en blanco. Hay personas descaradas y el es una de ellas. Sonríe con una picardía que irrita, al menos a mi y eso parece divertirle. Respiro hondo y trató de ignorarlo. Y es que al menos el consigue que me olvide de mi ex por algunos segundos, cuando mis pensamientos se centran en cuanto lo detesto. Algo ya muy común en los tres meses que lo conozco. Y sólo espero que en mi esa frase "del odio al amor sólo hay un paso" No se cumpla jamás y menos con el.
Dicen que las cosas pasan por algo que las cosas llegan según lo que necesitemos, pero lo que ahora necesito profundamente es estar sola. Y creo que todos lo saben es decir mis padres y mis hermanos saben lo mal que lo he estado pasando y que ahora mismo lo que menos quiero es a otra persona.
Sigo pensando en el y es que 2 meses sin verlo lo hacen más difícil, son tantísimos recuerdos, pero el ya no esta y eso me resulta extraño. Ni siquiera prestó atención al partido que se juega y bien se que no es la primera vez. Necesito relajarme distraerme o algo, así que me dirijo a los sanitarios a mojarme un poco la cara. El agua es muy fría pero no importa servirá para despejarme.
Salgo con paso relajado, tratando de concentrarme en algo que no necesita concentracion, más bien que se disfruté. Vuelvo a la cancha cuando un tipo alto ya bastante familiar para mi se acerca caminando. Instintivamente pongo los ojos en blanco. Hay personas descaradas y el es una de ellas. Sonríe con una picardía que irrita, al menos a mi y eso parece divertirle. Respiro hondo y trató de ignorarlo. Y es que al menos el consigue que me olvide de mi ex por algunos segundos, cuando mis pensamientos se centran en cuanto lo detesto. Algo ya muy común en los tres meses que lo conozco. Y sólo espero que en mi esa frase "del odio al amor sólo hay un paso" No se cumpla jamás y menos con el.
martes, 28 de abril de 2015
Calmate.
Me ordene a mi misma mientras caminaba, en esta ocasión verlo sólo me haría odiar. Necesitaba urgentemente llegar al partido.
Baje, subí recorrí dos pasillos caminando lo más rápido posible, pero justo antes de llegar estaba el, recargado en una moto negra, ahora con su uniforme ya no de vigilante, un uniforme negro de policia, aunque sinceramente no creía que fuera la opción más acertada. Tome aire y con paso más calmado pase justo delante de el. Sí me miro no supe y no tenía tiempo de ponerme nerviosa, porque estaba segura de que lo que me esperará en aquella cancha abriría brechas.
Al llegar vi una sonrisa, de las más tiernas del mundo y supe que nunca había sentido tanta añoranza por alguien que tenía cerca. Me guiño un ojo.
Así pasaron los 90 minutos de un partido que no disfruté, que quedó vacío.
Se dirigió seguro de si mismo, sin llegar a ser chulo, con una preciosa sonrisa.
-Hola...- dejó el saludo al aire.
-Ho...hola-le dije.
Vaya que 7 meses son una eternidad.
Me ordene a mi misma mientras caminaba, en esta ocasión verlo sólo me haría odiar. Necesitaba urgentemente llegar al partido.
Baje, subí recorrí dos pasillos caminando lo más rápido posible, pero justo antes de llegar estaba el, recargado en una moto negra, ahora con su uniforme ya no de vigilante, un uniforme negro de policia, aunque sinceramente no creía que fuera la opción más acertada. Tome aire y con paso más calmado pase justo delante de el. Sí me miro no supe y no tenía tiempo de ponerme nerviosa, porque estaba segura de que lo que me esperará en aquella cancha abriría brechas.
Al llegar vi una sonrisa, de las más tiernas del mundo y supe que nunca había sentido tanta añoranza por alguien que tenía cerca. Me guiño un ojo.
Así pasaron los 90 minutos de un partido que no disfruté, que quedó vacío.
Se dirigió seguro de si mismo, sin llegar a ser chulo, con una preciosa sonrisa.
-Hola...- dejó el saludo al aire.
-Ho...hola-le dije.
Vaya que 7 meses son una eternidad.
miércoles, 22 de abril de 2015
Recuerdo que hace 5 meses, lo vi un martes, fue raro ya que el sólo trabajaba fines de semana, pero en esta ocasión no esta vestido como un guardia... más bien como un policía. En ese instante supe que mi camino al delirio, enfados y malas caras estaba empezando y es que ahora no sólo sería verlo un fin de semana por mes, lo vería si es que el destino se encaprichaba en ponerlo frente a mi. Hoy estoy sentada en mi cama, escuchando una estación de radio a la cual no prestó atención, estoy enfadada, como es costumbre cuando el muy chulo se acerca. Pero ahora estoy a salvo en casa, pero como si el destino o las casualidades se alinearan encuentro una imagen que me hace pensar... ¿será que esto al final tendrá un buen proposito?
Gracias a Luz y Adri unas grandes amigas, va por ustedes este cap.
Gracias a Luz y Adri unas grandes amigas, va por ustedes este cap.
sábado, 18 de abril de 2015
Lo odio. Simplemente es eso. No soporto verlo. Cada vez que lo tengo enfrente de mi quisiera golpearlo, mandarlo lejos muy lejos, perderlo de vista. Pero no es asi, el destino o lo que sea lo acerca a mi.
Estoy esperando como cada fin de semana a que comience el partido de mi equipo favorito. Esta vez voy preparada, llevo una botella grande de agua y un sombrero gris que he encontrado en mi casa. Pongo música desde mi celular en reproducción aleatoria y me colocó los auriculares. Suena mi grupo favorito italiano "Il Volo" con "Non farmi aspettare". Es una canción hermosa cantada por voces hermosas. Tarareo hasta que termina. Cambio de posición dando sobre mi eje 180 grados y me siento como en posición de yoga. Como si no controlará mis movimientos mi mirada gira un poco a la izquierda. Por el umbral de una de las puertas aparece el, caminando con su habitual chulería, con toda esa pose de chico malo. Me ve. Yo quiero matarlo, el parece divertirse con la situación. Camina como si viniera en dirección mía, pero se detiene en el gimnasio al aire libre, se sienta en un aparato del gimnasio que esta frente a mi. Se recuesta como si fuera el tipo más bueno y guapo del planeta. Idiota.
Eso es lo que es y algun día yo lo haré enojar y yo misma me divertire con ello.
Estoy esperando como cada fin de semana a que comience el partido de mi equipo favorito. Esta vez voy preparada, llevo una botella grande de agua y un sombrero gris que he encontrado en mi casa. Pongo música desde mi celular en reproducción aleatoria y me colocó los auriculares. Suena mi grupo favorito italiano "Il Volo" con "Non farmi aspettare". Es una canción hermosa cantada por voces hermosas. Tarareo hasta que termina. Cambio de posición dando sobre mi eje 180 grados y me siento como en posición de yoga. Como si no controlará mis movimientos mi mirada gira un poco a la izquierda. Por el umbral de una de las puertas aparece el, caminando con su habitual chulería, con toda esa pose de chico malo. Me ve. Yo quiero matarlo, el parece divertirse con la situación. Camina como si viniera en dirección mía, pero se detiene en el gimnasio al aire libre, se sienta en un aparato del gimnasio que esta frente a mi. Se recuesta como si fuera el tipo más bueno y guapo del planeta. Idiota.
Eso es lo que es y algun día yo lo haré enojar y yo misma me divertire con ello.
viernes, 17 de abril de 2015
No hace sol, las nubes lo han tapado. Apesar del cielo gris, es un día que tiene como un detalle especial. Veo como finaliza el partido que he venido ha ver y que por desgracia mi equipo favorito a perdido. Me levantó y bajo de las gradas, me dirijo a la tienda improvisada, tengo tanta sed, cuando llegó pido una botella grande de agua.
Me siento en el césped a pocos metros de la tienda y bebo con calma.
Veo que llega uno de los encargados, para supervisar que todo este en orden, aunque en realidad ni una mirada dé a la cancha. Otro encargo llega hablando con un chico, parece explicarle, el chico va ataviado con el mismo uniforme que los guardias, pero cuando alza la cara, veo que no lo conozco de nada.
Es guapo, tendrá veintiuno o veintidós años, pero a primera vista se ve que es muy engreído, incluso camina con una chulería, haciéndose lucir.
"Un perfecto idiota" pienso, haciendo cita a una de mis amigas. Cuando vuelvo a mirar hacia su dirección, como si el destino lo planease, nuestras miradas se encuentran. Se muestra serio pero enseguida cambia y muestra una sonrisa, pero no una sonrisa adorable y clara, es una sonrisa pícara demostrando lo cabron que es.
Pongo los ojos en blanco, no se si me equivocare, pero presiento que ese chico me hará enojar y el disfrutará con ello.
Me siento en el césped a pocos metros de la tienda y bebo con calma.
Veo que llega uno de los encargados, para supervisar que todo este en orden, aunque en realidad ni una mirada dé a la cancha. Otro encargo llega hablando con un chico, parece explicarle, el chico va ataviado con el mismo uniforme que los guardias, pero cuando alza la cara, veo que no lo conozco de nada.
Es guapo, tendrá veintiuno o veintidós años, pero a primera vista se ve que es muy engreído, incluso camina con una chulería, haciéndose lucir.
"Un perfecto idiota" pienso, haciendo cita a una de mis amigas. Cuando vuelvo a mirar hacia su dirección, como si el destino lo planease, nuestras miradas se encuentran. Se muestra serio pero enseguida cambia y muestra una sonrisa, pero no una sonrisa adorable y clara, es una sonrisa pícara demostrando lo cabron que es.
Pongo los ojos en blanco, no se si me equivocare, pero presiento que ese chico me hará enojar y el disfrutará con ello.
jueves, 16 de abril de 2015
Llevaba 6 meses viéndolo a medias y aunque intentaba no podía comprenderlo, aunque es obvio que no puedes comprender a una persona con sólo verla.
Y bueno estoy aqui, contemplando una noche con estrellas salpicadas, sentada en una banca, distraida, viendo la nada. Entonces de una puerta sale él, camina con una chuleria, se detiene por unos instantes y creo que me mira. Digo creo porque no volteó a verlo, no quiere entrar ahora en una batalla de miradas, esa muy común que peleamos cuando nos vemos. Finalmente se va.
Respiro más tranquila y es que su presencia me incomoda, es como si no pudiese controlar la situación y eso me frustra, me enoja y me desespera. Sí, lo odio, lo odio mucho. De reojo veo que regresa de donde sea que haya ido y distingo un olor a tabaco.
¡Madre mia! Esta fumando, otra vez ese porte de chico malo, cuando lo veo da la impresión de querer reprimirse, que se quiere relajar un poco fumando, sin llegar a verse como un vicio. A medio cigarro se detiene y lo apaga, respira y vuelve a entrar por la puerta en la que hace sólo unos minutos salió. Yo sigo aquí en la banca, pensando en que desde el principio tenía razón. Es un perfecto idiota, pero cuando se muestra sin poner un escudo ni nada, parece lindo. Si es guapo, pero muy... muy... creído y muy peligroso para cualquier chica que piense en cuentos de hadas y Príncipes azules, o bien para una chica indecisa, aunque la verdad, para mi la decision esta tomada. NO.
Y bueno estoy aqui, contemplando una noche con estrellas salpicadas, sentada en una banca, distraida, viendo la nada. Entonces de una puerta sale él, camina con una chuleria, se detiene por unos instantes y creo que me mira. Digo creo porque no volteó a verlo, no quiere entrar ahora en una batalla de miradas, esa muy común que peleamos cuando nos vemos. Finalmente se va.
Respiro más tranquila y es que su presencia me incomoda, es como si no pudiese controlar la situación y eso me frustra, me enoja y me desespera. Sí, lo odio, lo odio mucho. De reojo veo que regresa de donde sea que haya ido y distingo un olor a tabaco.
¡Madre mia! Esta fumando, otra vez ese porte de chico malo, cuando lo veo da la impresión de querer reprimirse, que se quiere relajar un poco fumando, sin llegar a verse como un vicio. A medio cigarro se detiene y lo apaga, respira y vuelve a entrar por la puerta en la que hace sólo unos minutos salió. Yo sigo aquí en la banca, pensando en que desde el principio tenía razón. Es un perfecto idiota, pero cuando se muestra sin poner un escudo ni nada, parece lindo. Si es guapo, pero muy... muy... creído y muy peligroso para cualquier chica que piense en cuentos de hadas y Príncipes azules, o bien para una chica indecisa, aunque la verdad, para mi la decision esta tomada. NO.
viernes, 3 de abril de 2015
Una de cal por todas las de arena o como sea que se diga. He planeado restarle importancia, jugar un poco, porque sino puedes con el enemigo unetele, pero el destino es caprichoso con los planes del amor hasta donde yo lo veo. Cada esquina ir precavida y cuando sientes que no estará por ahí, el destino dice "mira a cualquier lado ahí esta" como si el fuera el cómplice se ríe sabiendo que te molestara, haces caras poco amigables, pero no se conforma, muestra que tiene altas dosis de egolatría y parece disfrutar con que sufras, porque simplemente es un cabron.
sábado, 28 de marzo de 2015
¿Que tan cierto es que del amor al odio hay un sólo paso?
Supongo que hay un paso, aunque ahora mismo no sabría decir que tan grande o pequeño es.
Me refiero a que nos dejamos llevar por la primera impresión que nos causa una persona, o cualquier otra cosa. Necesitaríamos conocer más a fondo sobre ella, experimentar y ver si al final terminó por gustarnos o definitivamente es algo que en un tiempo no intentariamos probar nuevamente.
No se si hacer caso totalmente a que existe ese paso porque se que es arriesgado y más si se trata de alguien... alguien a quien no deseas que se aparezca, que te ha dado una impresión tan detestable para ti, pero que sin saber bien porque no puedes pasar de él, zanjar el tema y ya, porque la vida, los astros, el destino o que se yo, tienen planes que tal vez no sean muy acordes a tu pensar, que quieren que choques con esa persona, sin saber si es para enamorarte o acostumbrarte pero en estos dos casos, ambos son fatales, porque nunca sabrás si el amor le ganará a la costumbre o si la costumbre triunfará, así que por tanto sin que quieras comenzarás a querer saber de ese alguien, cavando o bien despegando tu ser. Pero siempre habrá una cabeza que quiera decir NO y termine cayendo.
Supongo que hay un paso, aunque ahora mismo no sabría decir que tan grande o pequeño es.
Me refiero a que nos dejamos llevar por la primera impresión que nos causa una persona, o cualquier otra cosa. Necesitaríamos conocer más a fondo sobre ella, experimentar y ver si al final terminó por gustarnos o definitivamente es algo que en un tiempo no intentariamos probar nuevamente.
No se si hacer caso totalmente a que existe ese paso porque se que es arriesgado y más si se trata de alguien... alguien a quien no deseas que se aparezca, que te ha dado una impresión tan detestable para ti, pero que sin saber bien porque no puedes pasar de él, zanjar el tema y ya, porque la vida, los astros, el destino o que se yo, tienen planes que tal vez no sean muy acordes a tu pensar, que quieren que choques con esa persona, sin saber si es para enamorarte o acostumbrarte pero en estos dos casos, ambos son fatales, porque nunca sabrás si el amor le ganará a la costumbre o si la costumbre triunfará, así que por tanto sin que quieras comenzarás a querer saber de ese alguien, cavando o bien despegando tu ser. Pero siempre habrá una cabeza que quiera decir NO y termine cayendo.
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