lunes, 4 de mayo de 2015

Las épocas de exámenes matan y más si la tarea esta a la orden del día.
Subo las escaleras pausadamente mientras secó con una toalla naranja mi cabello mojado. Son la 1 casi 2 de la mañana y apenas voy a dormir. Bostezo y camino en dirección hacia el escritorio. Desbloqueo con pereza la lap-top y mando a imprimir las 25 hojas totales de mi trabajo. Las recojo y comienzo a cerrar pestañas y a desconectar el equipo, acomodo las hojas en un folder un poco satisfecha de que haya terminado. Un ruido hace que gire mi cabeza hacia la ventana que da a la calle, sólo para verificar que no me he equivocado y así es. Una ambulancia viene saltando topes y es conducida con una demencia, por lo que supongo hay una emergencia. Suspiro, Alberto no conduce esa ambulancia, no desde hace cuatro meses y eso me hace sentir un poco nostálgica. Al cabo de unos segundos suena otra sirena pero esta vez se trata de una patrulla, lleva el foco de adentro prendido y antes de que vea de quien se trata, se que es el. En todo el camino que quieras y veas a una patrulla siendo conducida de esa manera, sabes que se trata de Andrés. Y claro que es el lo llegó a ver.
"No vayas tan rápido, ten cuidado o te accidentarás" digo en mi mente. Dejó de acomodar mis cosas y en voz más digo:
-¿Que?
Y es que no doy crédito a lo que acaba de decir mi subconsciente, ¿que se cuide? A que diablos le juego, es decir no esperas que nada malo le pase a alguien, pero no tengo que preocuparme por el. Cierro la mochila de mala gana y regañandome a mi misma lo incoherente que se ha salido.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario