jueves, 14 de mayo de 2015

Si me dieran una bola de cristal con la que pudiera ver mi futuro, terminaría volviendome loca y no por lo que vería, más bien porqué batallaria por no verla, aunque mi curiosidad fuera grande. Suspiro sentada en la mesa de mi comedor, cerrando mi libreta, esta vez con menos tarea, casi nula. Mi cabeza cae encima de mis libros regados, tengo un infinito sueño, queriendo dormir y no. Otro suspiro. Sin querer recuerdo todo lo que me ha pasado en 8 meses y creo estar hablando de otra persona o que incluso ha pasado muchísimo más tiempo del que parece. Suspiró sin motivo alguno. An que parezca anticuado tengo la radio encendida, escuchando temas un poco viejos. Tarareo "deseos de cosas imposibles" de la Oreja de Van Gogh cuando su vocalista era Amaia.
-Un golpe de suerte algún día quiera que te vuelva a ver, reduciendo estas palabras a un trozo de papel...-cantó en voz alta.
Mi celular vibra y yo levantó un poco la cabeza, mis manos lo alcanzan y desbloquear.

"No se cuales son las razones, por eso debemos hablar, te veo en una hora en el centro"

-¿Por qué yo?- digo arrastrando mis palabras.
Hace una semana y media que todo se acabó, aunque no se muy bien porque, fue más bien un arrebato o algo muy parecido a un impulso. Le dije a Alberto que ya no veía tan seguro continuar y sin dejar que el dijera nada más, me fui de ahí. No quería verlo y seguí con la mirada hacia el frente aunque pérdida, no podía ni tenía derecho a llorar, la decisión había sido mía. Durante toda la semana se paso por mi casa, pero no quise hablar, inventaba cualquier excusa y muy bien sabía que no me creía el no insistía. Hasta hoy. El siempre quiso la verdad y ahora se ha agotado un poco la paciencia en cierto modo, lo entiendo.

"Vale, te veo en una hora"

Recojo poco a poco mis libros, es hora tengo que afrontar esto.

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