Hace una semana que no se nada de Alberto. Ni llamadas, ni mensajes. absolutamente nada.
-Fue un impulso, ya te dije que lo siento- dice tratando de no perder la postura.
-Si y yo te he dicho que no pasa nada con Andrés, por mi cree lo que quieras.
-No tienes nada con el pero te viene a dejar a casa y encima casi te besa.
-Si hubiese querido me habría dejado besar ¿no crees?
-Creo que debemos pensar en esto... y - me mira no sabe que decir.
-Lo de antes ha sido un impulso, aunque hay que pensar que pasa entre nosotros dos, esto no va nada bien.
Alberto mira hacia el cielo un tanto resignado, baja su mirada y acerca el columpio en el que estoy sentada al suyo.
-No debí irme y dejarte- dice mirándome a los ojos, sus bonitos ojos marrones- te dejé aquí y era muy probable que empezaras algo nuevo, pero no, parecias esperarme y me reconforto tanto eso. Ahora parece que esto se esfuma.
-Deberíamos calmarnos y pensar esto ¿vale?-suspira algo más tranquilo y resignado.
Esa conversación en cierto punto dejaba ver el posible rumbo de nuestra relación.
Camino por el centro, se que no veré a Alberto el después de ese día pidio más trabajo.
-¡Oye! Espera .
De reojo veo a Andrés aun que no se si me habla a mi. Camino rápido pero el me alcanza y me frena tomándome del brazo.
-¿Que pasa?- le sigo con tranquilidad.
-El día que fui a dejarte a casa, fue Alberto ¿verdad?-dice tratando de ser discreto .
-¿Y eso? ¿Porque quieres saber si fue o no?- digo mirándolo a los ojos, el no esquiva mi mirada, sólo sonríe.
-Simple curiosidad- me susurra al oído.
-¡Ah bueno!- digo un poco nerviosa por su acercamiento- si si fue.
En ese momento una señora pasa detrás de mi cargada de varios Ramos de rosas. Andrés se va para colocarse frente a ella y supongo que yo debería irme, las rosas han de ser para sus mil amoríos, una rosa para cada chica que consiga conquistar. Pasó a un lado de ellos, dispuesta a seguir con mi camino, pero justo en la esquina vuelve a detenerme. Sostiene en sus brazos un ramo de rosas muy peculiar, en el centro hay rosas azules y en los alrededores rosas rojas.
-Eres muy impaciente.
-Tal vez, pero no supe ni que hacia aquí así que ... me decidí ir.
-Bien, toma esto es para ti-dice mientras me da el ramo de rosas- No tardes en llegar a casa ponles agua y cuidalas.
-¿Porque me regalas rosas?-digo un poco a la defensiva.
-Son bonitas y supongo que tu novio no te regaló rosas para disculparse-dice sarcasticamente- aun que gracias a él de que tu color favorito es el azul, aunque ya tu sabrás el significado.
-No debías molestarte... yo no ... esto ... sí Alberto se entera....
Pero entonces el me jala cuadra abajo.
-No había nadie que conociera a Alberto, tranquila- dice un tanto molesto- Yo no le diré nada, Ahora ve a casa ¿vale?.
-Esta bien-digo no del todo contenta.
Pero entonces Andrés toma mi rostro y temo que llegue a besarme.
-Adiós-susurra cerca de mi y me da un prolongado beso en la mejilla, se aleja con su chulería y yo quisiera tirar estas rosas que se que traerán problemas entre Alberto y yo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario