jueves, 25 de junio de 2015

Caminó en silencio detrás de Andrés. A pasar de ser todo un engreído, a veces chulo e irritante, guarda como un no se que que le da cierta ternura. Tal vez por eso es un gran conquistador y un gran cabron. Se sube a la patrulla en la que ha venido y antes de que arranqué abro la puerta y ocupó el asiento de copiloto. Me mira, pasa su brazo derecho por detrás de mi asíento y deja su mano izquierda sobre el volante. Trato de no ponerme nerviosa.
-Creí que querías irte sola- dice pausadamente, casi recalcando sus palabras.
-Sólo llévame a casa-digo sin mirarlo colocando mis brazos en jarras.
Sonríe y pone en marcha la patrulla. No han pasado ni 100 metros y pienso seriamente en bajarme, ya sabía que Andrés conducía como un demente, pero es diferente a vivirlo en carne propia.
-¡Oye! Podrías...Joder-voy dando saltos prácticamente.
-Lo siento cariño-dice con voz melosa pero impregnado su ironía.
Incluso toma una ruta alterna, evita la Avenida y en cierto modo lo agradezco.
-Espera debiste subir en esa cuadra- digo tratando de calmarme.
-Se en donde vives-me guiña un ojo. Sube la cuadra para llegar a la avenida y gira bruscamente, yo consigo no irme a estampar con sus cuerpo. Pero en la entrada a mi casa prácticamente hace una vuelta en U sin que me lo espere, aparca el auto.
Me levantó muy enojada y avergonzada, en este vuelta no puede sujetarme y acabe sobre el. Pero antes de incorporarme por completo pasa su brazo derecho por mi espalda casi abrazadome.
-De nada, amor.- dice muy cerca de mi que casi nuestros labios se rozan. Con mis manos lo empujó suavemente.
-Gracias, por el... por lo de Alberto.
Abro la puerta de la patrulla y me bajo. Me despido con la mano y veo su sonrisa de satisfacción, miéotras se aleja.
Entró a casa estoy por entrar a la cocina cuando alguien toca la puerta.
-¡Voy! ¿Quien es?
-yo, Alberto.
Abro como Simple reflejo y lo que encuentro es a una Alberto enojado.
-¿Que pasa?-digo.
-¿que pasa? Ah pues que vi como te venían a dejar y su despedida muy romántica, no había guardia, sólo querían quedarse solos... vaya que he sido un idiota, me habían dicho que había algo entre tu y Andrés y no lo creí... y luego dices que yo...
-¡Si!- estalló- tu eres el que se besa a otra, piensa lo que quieras. No hay nada entre el y yo. Supongo que tampoco entre nosotros... nosotros dos.

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