-¿Que... que ha pasado?
No logró asimilarlo. Esta mañana he salido muy temprano de casa y lo primero que aparece cuando abro mis redes sociales, es de un fuerte accidente, cerca muy cerca de casa.
"Mientras el auxilio era prestado, las unidades de emergencia fueron impactadas"
Eso me hace perder la cabeza.
Alberto, el estaba ahí, jamás se habría negado a una llamada de auxilio, mucho menos dejando sola a su compañera y a una practicante, no se como este el, trató de no desesperarme, estoy lejos pero aún así tomó mi teléfono y marco la línea.
"Número ocupado"
Joder esto no puede ser. A pesar de que insisto más de 15 veces la línea aún está ocupada.
-¿A quien le hablas?- dice una amiga mía, ha abandonado la mesa para ver que pasaba.
-Al... Alberto... hubo un accidente...y no... no se como esta.
-Pero si el atiende los accidentes como que no...espera-dice mi amiga con un rostro serio- el tuvo el accidente - susurra- ¿pero como?
Le Enseño la noticia, la lee tan detenidamente y al final pronuncia un "Ay Dios " Y entonces rompo a llorar.
-Vete, ve a ver como esta- me dice abrazandome.
-Lo haré... lo haré - me despegó de ella y le dedico una sonrisa amarga.
Nada de trasporte, me pide un taxi que no tarda ni quince minutos en llegar. Mi mente empieza a volar e imagino por momentos que Alberto está bien y por otros no tan bien. Cuando llegamos pago el taxi y bajo lo más rápido posible. Con cuidado cruzó la calle y justo cuando entró a la presidencia, frente a mi aparece una imagen, que me paraliza, creí que ya no había nada, creí en mis dudas, pensé en alguien más, pensé en dejarlo, pero ahora, todas las emociones enredadas no son coherentes a lo que pensaba. Frente a mi una cara desencajada.
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