Llevaba 6 meses viéndolo a medias y aunque intentaba no podía comprenderlo, aunque es obvio que no puedes comprender a una persona con sólo verla.
Y bueno estoy aqui, contemplando una noche con estrellas salpicadas, sentada en una banca, distraida, viendo la nada. Entonces de una puerta sale él, camina con una chuleria, se detiene por unos instantes y creo que me mira. Digo creo porque no volteó a verlo, no quiere entrar ahora en una batalla de miradas, esa muy común que peleamos cuando nos vemos. Finalmente se va.
Respiro más tranquila y es que su presencia me incomoda, es como si no pudiese controlar la situación y eso me frustra, me enoja y me desespera. Sí, lo odio, lo odio mucho. De reojo veo que regresa de donde sea que haya ido y distingo un olor a tabaco.
¡Madre mia! Esta fumando, otra vez ese porte de chico malo, cuando lo veo da la impresión de querer reprimirse, que se quiere relajar un poco fumando, sin llegar a verse como un vicio. A medio cigarro se detiene y lo apaga, respira y vuelve a entrar por la puerta en la que hace sólo unos minutos salió. Yo sigo aquí en la banca, pensando en que desde el principio tenía razón. Es un perfecto idiota, pero cuando se muestra sin poner un escudo ni nada, parece lindo. Si es guapo, pero muy... muy... creído y muy peligroso para cualquier chica que piense en cuentos de hadas y Príncipes azules, o bien para una chica indecisa, aunque la verdad, para mi la decision esta tomada. NO.
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