viernes, 17 de abril de 2015

No hace sol, las nubes lo han tapado. Apesar del cielo gris, es un día que tiene como un detalle especial. Veo como finaliza el partido que he venido ha ver y que por desgracia mi equipo favorito a perdido. Me levantó y bajo de las gradas, me dirijo a la tienda improvisada, tengo tanta sed, cuando llegó pido una botella grande de agua.
Me siento en el césped a pocos metros de la tienda y bebo con calma.
Veo que llega uno de los encargados, para supervisar que todo este en orden, aunque en realidad ni una mirada dé a la cancha. Otro encargo llega hablando con un chico, parece explicarle, el chico va ataviado con el mismo uniforme que los guardias, pero cuando alza la cara, veo que no lo conozco de nada.
Es guapo, tendrá veintiuno o veintidós años, pero a primera vista se ve que es muy engreído, incluso camina con una chulería, haciéndose lucir.
"Un perfecto idiota" pienso, haciendo cita a una de mis amigas. Cuando vuelvo a mirar hacia su dirección, como si el destino lo planease, nuestras miradas se encuentran. Se muestra serio pero enseguida cambia y muestra una sonrisa, pero no una sonrisa adorable y clara, es una sonrisa pícara demostrando lo cabron que es.
Pongo los ojos en blanco, no se si me equivocare, pero presiento que ese chico me hará enojar y el disfrutará con ello.

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