sábado, 18 de abril de 2015

Lo odio. Simplemente es eso. No soporto verlo. Cada vez que lo tengo enfrente de mi quisiera golpearlo, mandarlo lejos muy lejos, perderlo de vista. Pero no es asi, el destino o lo que sea lo acerca a mi.
Estoy esperando como cada fin de semana a que comience el partido de mi equipo favorito. Esta vez voy preparada, llevo una botella grande de agua y un sombrero gris que he encontrado en mi casa. Pongo música desde mi celular en reproducción aleatoria y me colocó los auriculares. Suena mi grupo favorito italiano "Il Volo" con "Non farmi aspettare". Es una canción hermosa cantada por voces hermosas. Tarareo hasta que termina. Cambio de posición dando sobre mi eje 180 grados y me siento como en posición de yoga. Como si no controlará mis movimientos mi mirada gira un poco a la izquierda. Por el umbral de una de las puertas aparece el, caminando con su habitual chulería, con toda esa pose de chico malo. Me ve. Yo quiero matarlo, el parece divertirse con la situación. Camina como si viniera en dirección mía, pero se detiene en el gimnasio al aire libre, se sienta en un aparato del gimnasio que esta frente a mi. Se recuesta como si fuera el tipo más bueno y guapo del planeta. Idiota.
Eso es lo que es y algun día yo lo haré enojar y yo misma me divertire con ello.

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