La noche esta fresca, el cielo estrellado y nublado sin rastro de la Luna. Perfecta ocasión para caminar acompañada.
Ha pasado un mes desde que la tormenta "Andrés" pasó por mi vida y se fue. No se si de verdad se marchó o anda oculto.
Alberto cambió turno de modo que podía estar más tiempo con el. Me sentía sumamente culpable por estar preguntándome internamente si Andrés volvería, después de unos cuantos días comprendí que aquello no podía seguir así. Puse todo mo empeño y en dos semanas Andrés pasaba menos por mi mente y podía disfrutar los buenos momentos con Alberto.
Me meto a la cama y me tapo pretendo dormir temprano.
Entre sueños y sueños aparece Alberto acariciando mi rostro y después una neblina tan espesa que termina convirtiéndolo en Andrés. No es una pesadilla del todo pero me abruma tanto que despierto. Suspiro. Tomó mi celular que esta en un buró al lado de mi cama y veo que son algo más de las dos de la madrugada. Resoplo mientras me paso una mano por la frente. Tengo que olvidar algo que no se como recordar. Justo cuando pretendo dejar el celular en el buró sin ruido alguno la pantalla se ilumina. Es Alberto.
-¿Si?- digo con una voz entrecortada.
-Lo siento no quería despertarte, sólo quería dejarte una llamada perdida.
-No pasa nada, estaba despierta y comprobé la hora- digo recostandome en la cabecera de la cama.
-¿Oye tienes algo? Hace dos o tres días que te noto pensativa y hoy me dijiste que dormirias temprano- me dice con cierto tono de preocupación.
-No tengo nada cariño, no te preocupes- quiero cambiar de tema- y como vas con el trabajo.
-Cansado no hemos terminado aún- bosteza y yo sonrió.
-Bien amor, te dejo quiero seguir durmiendo cuídate ¿si?
-Si amor me cuidaré descansa y sueña eternamente conmigo.
-Lo haré.
Un beso de despedida y una pulsación para finalizar la llamada.
Sin mucho éxito trató de dormir. Decidida a que Alberto es el presente y Andrés es una parte del pasado.
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